El gobierno de Peña Nieto vive un doble desencanto y vamos a ver si lo resuelve en el corto plazo. Internamente las encuestas lo han reflejado en lo que va del año y ahora se está registrando lo mismo en el ámbito internacional. Los inversionistas desean saber qué sigue, luego de las reformas, para decidir si van a invertir y cómo. De no haber pronto señales claras y sobre todo que sean las adecuadas, de poco habrán servido las negociaciones que allanaron el camino en el Congreso y vaya que don Máximo ha sabido aprovechar la situación…
El mexiquense no ha logrado imprimirle un sello distintivo a su sexenio y eso es lo que le hace parecer inmerso en una “nata”. Se han alcanzado objetivos importantes, pero no ha conseguido asestar un golpe definitivo porque ya pasó el tiempo de las principales reformas y toca ahora dar resultados…
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Los temores de su círculo más cercano están justificados. Frente a lo anterior, se halla la maquinaria de propaganda que ha sido muy efectiva a la hora de posicionar los logros del gobierno poblano. Un seguimiento diario nos indica que sí se están haciendo cosas, pero no impactan como se quisiera a la opinión pública. En cambio don Máximo ha generado una imagen exitosa…
Entre los simpatizantes de Peña Nieto y los adversarios de don Máximo parece imperar una especie de impaciencia, esperando que el Presidente dé un manotazo en la mesa y lo enfrente directamente, algo que no ha ocurrido. Especialmente en el PRI carecen de una estrategia de conquista y muchos años de centralización del poder, tanto en los presidentes como en los gobernadores, los tiene atrapados en el pasado. Su desesperación aumenta conforme corre el tiempo rumbo a la intermedia…
“Las fronteras del autoritarismo…”
Don Máximo no ha necesitado atacar a Peña Nieto de manera directa. Ha bastado con difundir sus resultados porque en la portada de los medios la imagen presidencial es muy plana y con frecuencia se torna gris. Casi en automático resulta vencedor y eso revela aspectos interesantes: el de Puebla sabe que no será fácil borrar su imagen autoritaria y sólo resta contenerla. La clave es otra: Peña Nieto resulta reprobado en las encuestas, lo que significa que se desmoronó el consenso en torno a él. Una poderosa campaña de difusión de los éxitos poblanos pretende atraer a esos electores decepcionados del mexiquense y del PRI, para construir un nuevo consenso a su alrededor…
De facto, lo que está haciendo don Máximo es “puentear” la propaganda negativa por ser autoritario. Es decir: los resultados del Presidente no convencen y sus estrategas le tunden a don Máximo señalándolo como autoritario y megalómano. El de Puebla, a su vez, sigue una estrategia de contención ante lo segundo, pero ante lo primero con más ganas promociona su imagen y sus logros…
Las encuestas registran que los electores son pragmáticos y de haber resultados, pasarían por alto el autoritarismo, siempre y cuando se mantenga dentro de ciertos límites. Eso lo ha entendido don Máximo: acentuando sus éxitos manda el mensaje a la ciudadanía de que no traspasará la “frontera”. Esto es: “Tanto autoritarismo como se necesite para garantizar los resultados, pero nunca al grado que los ponga en riesgo”…
Obvio: son altas las posibilidades de que el electorado le otorgue su voto de confianza en 2015, 2016 y 2018. Segunda obviedad: el Presidente no ha podido responder con efectividad porque don Máximo lo ha jalado a una lucha en sus propios términos…
“Una confrontación fragmentada…”
Los que esperan que Peña Nieto venga hasta Puebla a darse un entre con don Máximo, se van a tener que esperar sentados. No ataca frontalmente porque lo consolidaría como el principal peligro a la permanencia del PRI en el poder, algo que podría convertirlo en un poderoso imán para los adversarios en los otros partidos y para los aliados pragmáticos del mexiquense al interior del PRI, que no dudarían en pasarse con don Máximo a la menor señal de naufragio…
Ignoro qué tan efectiva será la estrategia, pero el Presidente apuesta por un escenario de confrontación fragmentada en múltiples polos, algo parecido a la Guerra Fría: los que pelean por el poder no se enfrentan cara a cara. Dejar el tema de las candidaturas comunes en manos de los estados lleva como objetivo someter a desgaste el proyecto de don Máximo, porque en cada lugar entrarían en confrontaciones y forcejeos, dejando el planteo monolítico para lo nacional en caso de una coalición total entre partidos…
En el círculo del Presidente se comenta que la decisión obedece a una radiografía del sistema operativo del de Puebla. Al parecer han confirmado que son pocos los que de verdad están con él por convencimiento. Su “cinturón” inmediato estaría integrado por operadores que sólo se mueven si hay con qué. Le sigue otro “anillo” de aquellos que se sumaron por pragmatismo o temor…
Lo anterior es muy interesante porque se trata de una debilidad de don Máximo, quien tendrá que convencer más a los ciudadanos porque si eso pasa en el ámbito del PAN, con mayor razón se refleja hacia afuera. En Los Pinos pretenden que una lucha fragmentada por lograr candidaturas comunes terminará encimándose con intentar una coalición en 2018 y en una de esa, el poblano acabaría fracasando. El objetivo estriba en que las rupturas regionales impidan que don Máximo logre el consenso para llegar al poder…
Al cerrar Madero espacios en las comisiones y secretarías, aún para muchos seguidores, ha llevado al desencanto, el disgusto y las críticas, mismas que en buena medida están rebotando contra el de Puebla. Es verdad que el poder se llega a ganar si en el bando contrario cundiesen las divisiones, pero de entrada el triunfo depende de la unidad que se guarde en el propio y en la capacidad de sumar a más gente. Pero parece que alguien en el entorno de don Máximo cree que eso no importa y que se puede ganar aunque se dividiesen las fuerzas dentro de la casa…
“El ideal es lo que unifica…”
Tal vez la consecución del poder baste para algunos, incluyendo a don Máximo, pero en otros casos resultará insuficiente. La unidad más sólida se logra en la búsqueda de un ideal y esa es quizá la mayor carencia del poblano. En Peña Nieto tenemos un anticipo de lo que pasa cuando todo se centra en el poder: andando el tiempo, la gente quiere resultados y algo más. Los asesores de Peña Nieto han entendido que pueden aprovechar el vacío para estropear la cohesión…
La estrategia presidencial revela otro dato: piensan que don Máximo y sus allegados son muy buenos en las tácticas y coyunturas, pero fallan mucho en la estrategia y en la proyección a largo plazo. Lo han constatado en la confrontación con el Yunque: les gana en tal o cual batalla coyuntural, pero no ha logrado aplastarlos totalmente…
Si en el PAN han extraviado su ideal, con mayor razón se complicará lograr la unidad en alianza con el PRD y los demás partidos. O don Máximo lo formula o le pide al Yunque que lo haga, aunque hasta ahora no parece percatarse y el Yunque ha perdido, por primera vez en décadas, la iniciativa. Claro que con Martha Erika se puede lograr el consenso local, pero queda lo nacional. De no resolverlo bien, don Máximo podría dejar de ser una alternativa presidencial, pero eso lo abordaré en otro momento. Es la parte medular y más fina del plan de Peña Nieto…
Hasta entonces…
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