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OPINIÓN

Medios de comunicación de masas

Parte III

Domingo, Junio 1, 2014

He dicho “Todo este proceso elaborando el mensaje para que el mass media lo presente al público…” Este es el otro punto que no cae en el campo de percepción de los periodistas. En su evento internacional, “el estado del periodismo y los medios”, presuponen que el avance tecnológico ha terminado por subsumir a los mass media en las redes sociales; se regocijan afirmando que éstos se hallan sujetos a la lógica de la tecnología. De ahí que se ufanen proclamando “la transformación de los métodos de comunicación de la ciudadanía a través del uso de las redes sociales permite que haya un desafío al poder y resignifica(sic) el periodismo y el papel de los medios de comunicación.”(Milenio 28-10-13) En tal exaltación de la tecnología se pierden las diferencias de redes sociales y mass media. De ahí que su dicho sea la manifestación pura y simple de que no se hallan en el terreno de la comunicación. Y como la declaración es pública el evento aparece ostensiblemente infatuado.

Qué otra cosa significaría decir que “los modernos métodos de comunicación de la ciudadanía desafían el poder y resignifica el periodismo y el papel de los medios de comunicación. Y de él no exponen razones ni muestran hechos que lo convertiría en postulado; y entonces, tendrían que decir porque esto es así y en qué lo fundan. En lugar de esto está la mentada palabra resignifica, que, dicho sea de paso, no se halla en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española; es decir, carece de significado. Así emerge el hecho por el que los “periodistas” ponderan su hacer como un “oficio” y que, ahora, aparece falto de sentido.

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Pero si se trata de explicar –que vale tanto como tomar posesión de ella- cuál es el estado del periodismo y los medios hay que recurrir a la Ciencia de la Comunicación Social; por ej: a la moderna “Teorías de la Comunicación de Masas” donde M. L. D’Fleur, expone la naturaleza y las consecuencias de la comunicación humana; y dice…

“…pasamos ahora a ocuparnos de cómo se realiza la comunicación humana, con o sin medios. Existen dos motivos cruciales que hacen necesario comprender plenamente este proceso. En primer lugar, la comunicación de masas depende de los principios básicos de la comunicación interpersonal. Claramente, el uso de ciertos medios, como la imprenta, el cine o las trasmisiones, introduce especiales condiciones y consecuencias en el proceso, pero éstas no pueden ser valoradas y entendidas si se carece de una adecuada teoría básica sobre las características elementales del acto comunicativo.”(p.159)

El otro motivo son “las características elementales del acto comunicativo”, cuya comprensión hay que suponerlas como algo propio de comunicadores.

Visto así “la transformación de los métodos de comunicación de la ciudadanía por el uso de las redes sociales”, apunta a que la naturaleza de la comunicación humana cambió. En tal medida diverge, por decir lo menos, del elemental acto comunicativo. Pues de exponer su argumento que lo sustente tendrían que decir: la tecnología alteró la naturaleza de la comunicación humana hasta transformarla, y mostrar en qué. Y como se trata de un hecho sustancial, no valen conjeturas. Mientras que la comunicación por redes sociales aparece ostensiblemente sólo como un acto comunicativo interpersonal. Y esto porque lo mentado como lo que se ha  transformado, esto es, la comunicación por redes sociales, solo indica que es la postrera transformación que experimenta “la ciudadanía.” Este cambio –si así se quiere llamar- en “los métodos”(sic) comenzó, tal vez, con el invento del telégrafo. Y desde entonces el avance tecnológico no cesa.

De modo que de ahí no es lícito concluir que la comunicación de masas fuera subsumida por el ultramoderno método de comunicación de la ciudadanía. Así lo advertía M L. D’fleur –antes, mucho tiempo antes de esto- que “por lo tanto, los intentos de predecir, qué medios sobrevivirán y qué alteraciones ocurrirán en los sistemas de medios, son necesariamente especulativos. Los límites económicos y técnicos a la cantidad de información que pueda ser almacenada, procesada o transmitida, en cualquier momento dado, hacen improbable que los nuevos sistemas de información y comunicación reemplacen por completo a los actuales medios de comunicación de masas.”( Idem p.158)

Ahora ni siquiera hay que constatar que tal advertencia fue premonitoria. Pues los mass media no sólo que no han desaparecido, sino que están más presentes que antes para el público también en la red. Y “la ciudadanía” no tiene inconveniente en encontrar el mass media de su preferencia lo mismo en internet que en el lugar de costumbre.

De modo que el ultra-moderno “método de comunicación de la ciudadanía” ni siquiera altera la naturaleza de la comunicación con o sin medios.

Frente a esto la mentada transformación aparece como mera conjetura. Y tanto más el afirmar, en base a esto, que “permite que haya un desafío al poder y resignifica al periodismo y el papel de los medios de comunicación”; tal exaltación constituye un trastrocar la calidad de ciudadanía elevándola hasta el limbo. Tanto que “Ricardo Rapheal sostuvo que hay una posibilidad de igualar, o de estar más igualados y una vez que eso ocurre, el periodismo se vuelve mucho más potente porque puede ser un mecanismo de control sobre el abuso del poder, como lo humanidad no lo había tenido antes, y a partir de eso, resignifica su papel.”(Milenio 28-10-13) Con la posibilidad cumplida por “los métodos de comunicación” borran la acción de los mass media. Y también la entidad a la que éstos se dirigen, esto es, el público cuya opinión forma. Por este movimiento la ciudadanía desciende al espacio de los mass media y del publico ya extintos. La red se erige, entonces, como la única realidad humana; es la consumación de la realidad virtual. De modo que la ciudadanía, ni siquiera vino a suplantar una realidad, la del funcionamiento de la sociedad en la que vivimos. A esta conclusión se llega una vez que el dicho de los periodistas se expone en su relación lógica. De ahí que con su dicho se atengan a…

¡Es un hecho consumado! Y ¿cómo ocurre esto? Ahí está la primavera árabe que, según los mass media, habría logrado el establecimiento de la democracia en países donde imperaba opresión y dictadura, cuya ciudadanía se movilizó por las redes sociales.

Pero en el mismo evento la realidad es restablecida. La hazaña se debe a la autoridad de un periodista que puso los hechos en su cauce real: “Teléfono inteligente en mano, Jon Lee Anderson, pluma en The New Yorker, dice que ese aparatejo pone a la gente “en trance”, como en su tiempo la televisión. “Pero tener un iPhone no te hace periodista”, agrega y se lanza con la truculenta historia de los jóvenes que estaban de paseo en la primavera de Egipto, que captaron imágenes que dieron la vuelta el mundo para luego, emocionados, seguirse a Libia, donde les tocó una guerra de verdad, con alto costo de muertos y secuestrados. El  smarphone, vaya, no les dio la formación ni la experiencia para moverse en un conflicto de verdad… Muchos en el seminario internacional El estado del periodismo y los medios, lo siguen en sus dispositivos móviles. Y ahí niegan periodistas mexicanos que, como dice Anderson, el periodismo narrativo sea “la madre patria de la comunicación”… ¿Los blogs? Bah. ¿Twitter? Apenas “señales de humo, titulares”. “Yo estoy aquí por mis crónicas, no por las redes.” ¿Una buena crónica? “Consiste en explicar el mundo, al menos una parte del mundo… A veces una buena crónica larga, honesta, nos puede cambiar la vida”. Se alzan la cejas y no falta la pregunta sobre la especie en extinción” que tiene en el periodista californiano una de sus figuras emblemáticas.”(La Jornada 29-10-13)

 A esto hay que agregar que los periodistas con formación y experiencia elaboran el mensaje para el mass media. Y éste se dirige no a tal o cual receptor particular, sino al público. Dicho mensaje constituye el contenido del mass media que tiene que ser de interés del público. Por esto ha de ser una buena crónica, una explicación del mundo tal cual es, de modo que cumpla con la realización de lo que al público le interesa. Esta es la especial condición y consecuencia que el mass media introduce en el proceso de la comunicación humana que siempre es interpersonal.

Después de esto ¿qué sentido tiene decir que The Guardian se publicara en formato de Twitter? Y otras cosas…

Y el reportaje del evento de periodistas en “La Jornada”, no concluye como su autor, Arturo Cano, lo perfila, “un seminario que, Academia esquina con Periodismo…” parecen confrontarse. Más bien, se lo deben al público.

vtorricop@yahoo.com.mx

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