La semana que recién terminó trajo acontecimientos que merecen en mi opinión, reflexionar sobre la situación que vive hoy Puebla, pues aportan elementos que vienen pavimentando el futuro de los poblanos.
Por una parte se dio a conocer la versión triunfalista, pero distorsionada de la realidad poblana exhibida y divulgada en el informe anual del gobernador del estado, a la que se sumaron casi todos los medios locales de comunicación, me imagino justificados por la compra oficial de tales espacios de difusión. De la misma forma que lo hacen las universidades poblanas, los medios de comunicación decidieron también ser omisos de la crítica a un estilo de gobierno -que acentúa los rezagos ya existentes en Puebla-, con la esperanza de obtener a cambio en el corto plazo algún beneficio dispensado por la gracia del gobernador en turno. No pudieron elegir peor momento, justo en el que Puebla necesita del valor de sus ciudadanos para señalar con firmeza el desvío del camino.
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En otro escenario, fui invitado a participar el jueves en un evento académico en la Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Lerma, en el que se analizó el proceso de investigación sobre la pobreza de un municipio poblano, que por cierto dio lugar a un entretenido debate que se originó cuando la audiencia cuestionó que se gastara tanto dinero en anuncios espectaculares del gobernador poblano en el Estado de México, mientras tiene municipios tan rezagados en lo social y lo económico. El municipio analizado era San Antonio Cañada y los temas abordados estuvieron asociados al centralismo de las políticas públicas, la deficiente estructura administrativa de gobierno, el oportunismo político y el asistencialismo como alternativa cíclica de respuesta oficial.
Y finalmente, terminando la semana se dio a conocer que la titular de la Secretaría de Desarrollo Social visitó el sábado la comunidad llamada La Lobera, de 203 habitantes en el municipio de San Antonio Cañada, uno de los más rezagados del país y por supuesto del estado de Puebla, allá en la Sierra Negra.
Las pequeñas obras entregadas, dan cuenta de la intención contenida en la política pública nacional, sin embargo no dejó de impresionar a la titular de la SEDESOL. Ningún comentario de los explicadores locales pudo ser satisfactorio ante la ineficiencia de permitir hasta entonces la situación de pobreza y marginación en La Lobera y el resto del municipio.
En síntesis, en una sola semana coinciden tres mensajes que asociados, pueden dar cuenta de cómo se manipula a Puebla para el futuro cercano.
Por una parte un mensaje oficial triunfalista que no duda en reconocer los más altos costos de distribución del gasto público para tan baja eficiencia en el beneficio social; por otra parte una decepcionante sumisión de poblanos que por falta de valor cierran los ojos ante los frívolos excesos de poder, por temor a perder sus dudosos privilegios o la esperanza de obtenerlos; y un tercer espacio ocupado por la aparición de una versión más académica y más elaborada de la realidad, cuyos resultados escapan a los intereses políticos, pero que en esta misma semana fueron confirmados por la experiencia de las mismas autoridades ante la más cruda de las realidades: la pobreza extrema en la comunidad de La Lobera en San Antonio Cañada, que no es distinta de la mayor parte de las localidades en el estado de Puebla.
La Lobera, con el silencio de su pobreza y marginación evidenciadas durante el fin de semana, nos ha mostrado la inexactitud del discurso poblano y la ineficiencia en el ejercicio del gasto público en Puebla; el cuantioso presupuesto público poblano.