Tragicómica la obra teatral que estamos observando los ciudadanos mexicanos y que protagoniza con excepcional dote de manipulación la clase gobernante mexicana.
Y dígame usted si no podemos expresarnos así cuando vemos la teatralidad que asumen los perredistas colaboracionistas que anuncian con aire de "indignación" su salida del Pacto por México, cuando acompañaron hasta la penúltima estación a los otros dos partidos de minoría electoral a sabiendas de que la reforma energética sería el destino final de todos los "reformones priistas".
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Y como estamos frente a un hecho casi consumado, de no ser que la ciudadanía adormecida despierte del largo sueño en que se encuentra sumergida, quiero dar un consejo a nuestros sabios políticos de como con una decisión se resolverían parte de los grandes problemas que aquejan a nuestro país; vea usted:
Entrando en el próximo periodo ordinario de sesiones del poder legislativo, el titular del ejecutivo enviaría una reforma única, sin restricciones y sin retroactividad para que la historia de nuestro país quedase, "de facto", olvidada para siempre.
Esta reforma consistiría en que la frontera norte de nuestro territorio se moviera hasta Guatemala, con objeto de integrarnos en su totalidad a los Estados Unidos de Norteamérica, desde luego acompañado de la decisión de la desaparición de los poderes mexicanos para cederlos a los poderes del gobierno "gringo".
Con esta reforma ganaríamos algunos grandes beneficios para quienes habitásemos en este nuevo país como los que a continuación menciono:
En el tema de lo político solo habría dos partidos, demócrata y republicano, evitándonos el alto presupuesto del que vive la partidocracia mexicana; y también habría reelección de los legisladores y del ejecutivo permitiéndonos cambiar de caras cuantas veces se nos ocurra.
No habría necesidad de la reforma energética porque automáticamente todos estos recursos pasarían a manos del sector privado, de tal manera que tendríamos una cantidad de gasolineras compitiendo por el mejor precio.
Otro beneficio sería el caso los migrantes ya que este se resolvería de un día para otro al oficializarse una sola nacionalidad.
En materia laboral, los trabajadores serian contratados por hora y en dólares, haciendo realidad lo de los seis mil pesos suficientes que nos anunció el senador Cordero ya que esta cantidad sería la misma pero en dólares.
En materia de telecomunicaciones Televisa y Azteca tendrían que competir con las grandes cadenas de televisión, dándonos la oportunidad de tener más opciones de diversión, y para el caso de Telcel la telefonía celular sería más barata al contratarla con otras compañías que obviamente resultan ser más económicas.
Por último, y no menos importante, nuestra selección de futbol pasaría a ocupar el primer lugar de la Concacaf, pasando sin problemas al mundial, además de que en las olimpiadas ganaríamos cientos de medallas en todas las disciplinas.
Así que mis legisladores, ahí les dejo esta propuesta para que asuman bien el indigno calificativo de "hijos de Santa Anna".
Hablando en serio no permitamos que estos personajes aprueben una reforma que comprometerá el futuro de las próximas generaciones.