¿Qué historia estamos haciendo los universitarios de hoy en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla? ¿Y en particular la comunidad de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales?, la cual llevara a cabo elecciones el 30 de octubre para elegir a su próximo Director. Esta Unidad Académica la conforma seis programas académicos; Derecho, Consultoría Jurídica, Sociología, Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales y Criminología. Como se podrá observar toda una gama de áreas del conocimiento de las humanidades, que desde el quehacer educativo desarrollado por docentes y estudiantes se forman a los futuros profesionistas que se insertaran en la sociedad para prestar sus servicios a los usuarios que los requieran. Pero realmente el discurso construido sobre las exigencias de calidad, excelencia, competitividad y eficiencia educativa, responde a las necesidades de una sociedad agobiada por las directrices de los organismos financieros internacionales, así como de las recomendaciones del Mercado, quien en la práctica ha sustituido a los Estados en la conducción de las políticas públicas en materia educativa.
Esto ha ocasionado que a la Universidad se le vea como un espacio mercantilista donde lo que se está procesando es un producto manejable para el proceso de acumulación capitalista y no sujetos con formación y ética para realizar el bien a quien más lo necesite. En la actualidad lo que permea en el ámbito educativo universitario es un “Mercado de Educación”, que en nada beneficia a la sociedad de escasos recursos, así como a los sectores más vulnerable, y de igual manera a la juventud que no alcanza a ocupar un lugar para recibir educación media superior y superior garantizada por las Universidades y el Estado. En la universidad de la era neoliberal se han incorporado ciertos criterios evaluadores en el contexto de la aplicación de decisiones políticas, a los cuales le preocupan más las siguientes cuestiones, ¿será competitiva una universidad en el mercado? ¿Será eficaz en función de sus costos?”. Y en relación de esta y otras interrogantes de espíritu empresarial, es que se diseñan los programas educativos, matricula, tiempos de conclusión de estudios y titulación, incluso tareas de investigación y de extensión, lo que importa son los estándares de calidad, más que la eficacia de los resultados pedagógicos y científicos de un conocimiento sustentado en teorías que ayuden a interpretar y transformar la realidad.
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De ahí que no sorprende que la búsqueda de un puesto, un cargo una dirección se le vea desde la mirada mercantilista del poder, y la Universidad y en concreto la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, la cual tiene el honor y el compromiso de recrearse en el conocimiento multidisciplinario y complejo para producir paradigmas que sirvan a sus estudiantes de brújula disciplinaria, alimentada de una mejor articulación entre teoría y práctica, que a la vez les ayude a los estudiantes en la adjudicación de un perspectiva crítica, que les permita emitir respuestas, ante las enormes irracionalidades que desde las políticas de control social y enajenación se aplican para dominar la conciencia de los mexicanos. De ahí que será interesante escuchar discursos, propuestas para una Unidad Académica que tiene ante sí un enorme reto para reconstruir la ecuación Sociedad, Estado y Universidad Pública, ante las evidentes debilidades del neoliberalismo para garantizar el respeto al desarrollo y crecimiento económico y cultural.