La educación en las sociedades democráticas, estableciendo que todas las personas son sujetos de derechos y los adultos son ciudadanos, tiene como una de sus principales finalidades la formación cívica. Por esta razón, el desarrollo de la democracia moderna ha estado ligado a las políticas educativas implementadas por los Estados.
De acuerdo con los resultados de diversos análisis comparativos entre países y, al interior de cada país, entre grupos sociales e individuos, existe una fuerte correlación positiva entre escolaridad y democracia. Una larga tradición de investigación empírica, que se remonta a mediados del siglo pasado con los estudios clásicos de Lipset, Almond y Verba, ha argumentado convincentemente que la educación es uno de los principales factores que influyen en el desarrollo democrático. Y no podría ser de otra manera, ya que la democracia se fundamenta en la razón pública, y los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para ejercerla se adquieren principalmente en la escuela.
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Para mayor análisis son los efectos de los programas educativos cuyos objetivos, contenidos y métodos deben de estar dirigidos específicamente a formar ciudadanía, ya sea en el sistema escolarizado o en espacios de educación no formales. Si está demostrado que la educación básica favorece el desarrollo democrático ¿no conviene invertir en mejorar la calidad de la educación pública?, ¿no sería necesario promover la formación de ciudadanía, generando la participación de la gente en los asuntos públicos?, me parece que los estudios y análisis que se deben de hacer tendrían que cubrir estos dos puntos.
Educación, ciudadanía y democracia son conceptos ideales. Son tres conceptos dinámicos que tienen luz propia y se alumbran entre sí, y comparten la tensión entre lo que de hecho se da o es probable (realidad) y lo que es deseable (idealidad). Tienen en común la característica de ser conceptos de desarrollo social que hay que defender constantemente, que implican a las instituciones de un Estado en derecho democrático y son objeto de distintas decisiones que derivan en diferentes consecuencias políticas y educativas para la sociedad.
Las relaciones entre la educación, la ciudadanía y la democracia son estrechas y se manifiestan de manera diferenciada en la historia y en las sociedades. En todos los casos se presenta una correlación entre el sistema educativo y el sistema político, pero de manera especial en el caso de las sociedades democráticas, en las que la educación se mantiene vinculada a la forma en que se organiza y se piensa en su dimensión política. El significado que se le atribuye a la educación como vía para la construcción de ciudadanías democráticas, el tipo de ciudadano que se desea formar y la democracia que se aspira a construir es una tarea que nos compete a todos.
Lic. José Enrique Ortiz Rosas
Director de Capacitación del Programa DIM
Secretaría General de Gobierno