El escándalo que detonó hace unos días la periodista Carmen Aristegui respecto al montaje realizado por la comunicadora de Televisa Laura Bozzo en Coyuca de Benítez, Guerrero, en el que se exhibió el perverso vínculo entre la televisora y el gobierno del Estado de México para disponer de un helicóptero oficial para escenificar la realidad, pone de manifiesto la tragicomedia en la que nos hallamos.
No es nada nuevo. No se trata de reducirnos a criticar el uso de los recursos públicos para complacer a una televisora, tampoco es atinado verlo desde la perspectiva de cómo la principal televisora del país utiliza la tragedia nacional de los desastres naturales por los efectos de los devastadores meteoros para montar un teledrama. No, lo más grave de la situación es el retroceso que representa para nuestro país la pérdida del efecto equilibrador que los medios de comunicación deben ejercer, y la consecuente distorsión que se evidencia en el doblegamiento de la clase política a este emporio televisivo.
Más artículos del autor
Para entederlo mejor es necesario recurrir al transcurso del periodismo en nuestro país. Desde una perspectiva político-económica es preciso identificar que nos hemos trasladado de un modelo económico proteccionista de los años 60´s y 70´s -caracterizado por un esquema de complicidades, corrupción y subordinación al poder público-, al modelo neoliberal que hoy impera. Evidenciado como un esquema de contubernio, alianzas de intereses, control corporativo (mediante la inversión publicitaria) y, la perversión de las consesiones del Estado mexicano como perfectamente hoy lo ejemplifica Televisa. Se trata de una misteriosa relación entre la prensa y el poder político que ha tolerado la corrupción y disimulado el saqueo de los bienes y recursos públicos. Lo oculta por que es un beneficiario directo de estas maniobras. La degradación informativa a la que hoy le apuesta la principal televisora de nuestro país se centra en privilegiar la nota roja y sensacionalista, dejando de lado el matiz informador y educador que deberían tener las televisoras que disponen de las concesiones del Estado mexicano. algo así como lo señala la periodista Alma Guillermo Prieto, la complicidad entre “los que no leen” y los medios de comunicación. Entendida esta, como la manifestación de poco interés por las noticias de “los que no leen”, y unos medios de comunicación –salvo honrosas excepciones- que alimentan la frivolidad, el gusto por la injuria y la noticia de alarma. Siendo estos últimos los más favorecidos al ser los más recurridos, circunstancia que explica el poder que se amplia ante la debilidad manifiesta de una gran parte de los gobernantes de la actualidad.
AMNESIA.
En nuestro país las cosas parecen olvidarse. A muchos no les conviene recordar el golpe al periódico Excelsior de Julio Scherer, orquestado desde gobierno por el entonces presidente de la república Luis Echeverría Álvarez. Acontecimiento que representó el parteaguas, el cambió de las relaciones prensa-Estado, y que condujo a la creación del semanario Proceso. Este suceso marcó una diferencia en las formas tradicionales de hacer periodismo. Se impuso la ideología en el ejercicio de este oficio por encima del beneficio económico, sacrificando el financiamiento gubernamental. Sin embargo, este antecedente quedó solo como un referente de congruencia profesional que no se replicó. La tendencia periodística en la actualidad tiende a la creación artificial de hechos noticiosos para confundir o distraer la opinión pública, evitando con ello, que los temas que sí son de relevancia social no obtengan la atención que merecen y la realidad sea tratada morbosamente como lo hace esta comunicadora peruana.
No se puede pasar por alto que la calidad del periodismo en cualquier sociedad está íntimamente ligada a la solidez de la democracia en la que se ejerce esta actividad.
A PROPÓSITO.
De cara a la renovación del Congreso del Estado en Oaxaca, se debe recuperar la iniciativa que se presentó hace siete años respecto a la creación de una Subprocuraduría de Atención a Delitos contra Periodistas. Iniciativa que lamentablemente viene durmiendo el sueño de los justos y que la coyuntura sugiere sea incluida en la agenda de trabajo de la nueva legislatura para sacar de la indefensión a los compañeros reporteros. No se debe soslayar que Oaxaca ocupa el segundo lugar nacional en agresiones contra periodistas, y que un periodismo de calidad involucra no solo al periodista, sino también a las reglas del juego que contemplan su problemática y circunstancia del entorno en el que se desenvuelve.
Una entidad en progreso debe asegurar la seguridad de sus periodistas y comunicadores, así como de investigar y sancionar a los culpables de las violaciones cometidas, porque mientras exista impunidad habrá violencia.
juandiazcarranza@hotmail.com
Twitter: @juandiazcarr
Abogado, economista y periodista.