Este fin de semana ocurrieron varias cosas importantes y, sin duda, dos de ellas fueron el festejo en Puebla por el 74 Aniversario del PAN y lo ocurrido en Irapuato. Será que entre los adultos los conflictos son de mayor calado o de corte más ideológico, pero en el ámbito juvenil acaban de demostrar que saben resolver sus asuntos de una manera rápida y contundente. En ocasiones los jóvenes aprenden de sus mayores, pero a veces es a la inversa. Atrás quedaron los tiempos en que las decisiones al interior del PAN se tomaban en un ambiente festivo porque ahora se dan con todo y los mensajes van y vienen. Pero discrepo de los que piensan que don Máximo es el responsable de lo que hoy se percibe entre los panistas poblanos. La diferencia entre el ayer y el hoy no es una persona, sino el poder. Ese es el motivo de la discordia que campea…
Una prueba irrefutable: desde antes de la entrada de don Máximo al PAN, “ya se daban hasta con la cubeta” por candidaturas y espacios, en cuyas reyertas no faltaron los que actuaron en total contraposición a los principios del propio partido. Si en otra época se respiraba una mejor armonía, era porque sabían que iban a perder y los que resultaban candidatos se encaminaban a dar un testimonio muchas veces valeroso, no como algunos de los actuales que gustan del cuello blanco y de corbatas finas, pero sin capacidad para distinguir la realidad del ciudadano de a pie de la pantalla de su computadora. El poder en sí mismo no es malo, eso dependerá de para qué se use. Las discordias en el PAN tienen su origen en que les ha costado mucho trabajo armonizar el acceso al poder con la democracia interna que, dicho sea de paso, hay varios ejemplos de que no la han respetado, pero también a que por desgracia han contado entre sus filas con militantes que no se han distinguido por su congruencia. Todo eso empezó antes de la llegada de don Máximo…
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En el fondo, el PAN ha sido incapaz de resolver su propia transformación. Asumió que el cambio de época y la transición afectaban sólo a los demás, empezando por el PRI, pero fueron pocos los que aceptaron que dentro del PAN se tenía que vivir una mayor participación democrática…
“El bipartidismo panista…”
Aunque a lo largo y ancho del país son varios los grupos panistas en disputa, en realidad son dos vertientes las que forcejean. La polarización más fuerte está entre los que quieren aferrarse a una propuesta que debe reformarse y los que buscan la ruptura con todo lo anterior. A eso se debe que, al escucharlos, se tiene la impresión de que en algo tienen razón y en otro tanto están equivocados. Me parece que, por caminos distintos, representan la fuga del presente. Si juntasen los aspectos válidos de cada lado, tendrían un partido fuerte, sólido y dinámico. De otro modo, vendrá la ruptura…
El sábado, los mensajes fueron muy claros, especialmente los de Jorge Ocejo y don Máximo. El primero resaltó la vivencia de los ideales y la identidad, el respeto a la ley y la transparencia. Por momentos no quedaba claro si buscaba erigirse como guía moral o si estaba acusando al segundo de carecer de lo anterior, o quizá ambas cosas. De igual modo, don Máximo defendió sus resultados, que sin duda son notables y sostuvo algo muy importante, al referirse a los que, en 2010, no le querían y apostaban a que el PAN no registrase candidato. Fue categórico al afirmar que eso no se le olvidaba…
Otra vez: si analizamos los discursos de los dos oradores, veremos que tienen razón, aunque desde ángulos distintos. Lo que uno tiene, al otro le falta y viceversa. Ocejo está en lo correcto porque la vida interna de un partido debe centrarse en mantener viva su identidad y sus ideales. Don Máximo acierta al recordarles que un partido está para seleccionar a la futura élite gobernante y ganar elecciones, pues las transformaciones sociales pueden lograrse desde ahí. Pero no hay que olvidar que centrarse en la pura identidad y en los ideales podría llevar a un partido a ser una escuela o a constituirse en una especie de “religión”, cuando no es ni lo uno ni lo otro. Asimismo, una confrontación por el poder como instrumento de cambio puede llevar al PAN a encerrarse en el ámbito de la inmediatez…
“Dos almas que luchan…”
Al modo de una “posesión”, parece que presenciamos un conflicto entre dos almas por el mismo cuerpo. Y por ese camino, están llegando al borde de la fractura. A todos les recuerdo lo que dijo Luigi Sturzo: “Siempre hay que tener presente el propósito de no llevar la lucha política hasta el fondo para la destrucción del adversario, de no hacer imposible el entendimiento”…
Hoy la realidad política y social es altamente compleja, heterogénea y plural. Será muy complicado para todo partido garantizar su viabilidad como proyecto de gobierno desde posiciones excluyentes y las partes en pugna ya se asemejan. De seguir así, el PAN corre el riesgo de dejar de ser una opción para la ciudadanía. Lo más curios es que lo anterior está coincidiendo con un Presidente que no sabe cómo resolver los casos urgentes y que va en caída libre ante la opinión pública. Lo que van a lograr es que, en lugar de que se posicione la debilidad presidencial, queden en el centro las divisiones y pleitos entre los panistas. Perdonen que ponga en duda si realmente quieren recuperar la Presidencia. Ojalá entiendan que se necesitan y no me refiero a “sumar votos”, sino a ser un partido completo. Con identidad y triunfos…
“Como los dedos de una mano…”
Vamos a suponer que don Máximo es todo lo que dicen sus críticos. Entonces ¿por qué lo dejaron entrar y quiénes fueron? Se trató de motivos pragmáticos: debilitar y dividir al PRI. Y cuando llegó el momento de la gubernatura, se sumó la intención de que fuese él quien se desgastase enfrentándose a los problemas que han tenido los gobiernos panistas con las estructuras heredadas. En lugar de “gobernador”, lo quisieron agarrar de “jefe del departamento de limpieza” y ahora se enojan porque les da de palos…
Todos “se han hecho la vida de cuadritos” y al ser miembros de un mismo partido, se parecen a los dedos de una mano: son diferentes, pero sin ellos una mano dejaría de ser tal. Una mano completa sí puede afrontar con éxito el 2015 y 2018…
“Hasta el último jalón…”
Como se lo anuncié, los datos favorecían a Everardo Padilla y el mismo sábado, ganó por amplio margen a Felipe Rodríguez. Ojalá los adultos valoren al Juvenil como ámbito donde se viven los valores con esperanzas en los candidatos y en los proyectos. Logró arriba del 61% de votos delegacionales y el segundo casi el 39%. No cedieron ante el dinero, las presiones y amenazas. Fueron pocos los que se “doblaron”. El discurso de Felipe reveló a un buen perdedor y que eran otros los que polarizaban. Everardo fue claro al decir que no eran ni manzaneros ni yunquistas, sino panistas. Viven su identidad y los ideales, pero además ganan…
Respecto al futuro, algunos gustan de sesudos análisis y otros de consultar los horóscopos. Los respeto, pero no necesito darle muchas vueltas al asunto ni consultar a las estrellas para saber cómo podría ser un partido el día de mañana. Me basta observar a sus jóvenes pues el futuro se forja entre ellos, esa realidad que humanamente no se puede predecir, sino construirse. Tendieron puentes sabiendo que para los que se fugan del presente, cada derrota es el anuncio de nuevos conflictos. Los jóvenes no son así y por eso en ellos vive la esperanza…
Hasta entonces…
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