Pega ver imágenes de las personas afectadas por los meteoros “Manuel” e “Ingrid”. De quienes han perdido todo, principalmente a sus seres queridos. También pega ver imágenes de quienes abusan de esta situación, sean “estrellas” o gente común.
Periodistas y redes sociales han documentado fehacientemente todos los ángulos de las desgracias. Y un@ no puede sino estremecerse de nuestra realidad social. Hay quienes se forman para recibir despensas, y luego se les capta vendiéndolas en una esquina, por decir lo menos.
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Una foto, la de un joven que mira con indiferencia a la cámara que lo captó, camina con el agua casi hasta el cuello y lleva una computadora entre sus manos, mitad dentro del agua, misma que obtuvo de una tienda saqueada en Acapulco.
Pedro Miguel, columnista de la Jornada, compartió esta foto en Facebook y la tituló “El sinsentido de la vida”. Al ver la foto, fijé mi vista en la mirada del muchacho. Mi reacción fue entender cómo los seres humanos creamos el sentido y el sinsentido de la vida, que no son excluyentes ni contrarios.
Niezsche escribió en referencia al sentido de la vida: “Quien tiene un ©por qué’ para vivir, encontrará casi siempre el ‘como’."
Carla Cordua, escritora chilena, dice del sentido: “como dirección, propósito o meta. Lo que posee una dirección hacia un fin posee el carácter de un movimiento dirigido hacia un logro o resultado. El valor de la actividad o del proceso depende de que se cumpla su ‘para qué’, de que alcance el propósito que los animaba. Lo que carece de ‘para qué’, en cambio, es pobre no sólo en resultados finales, sino que carece también de importancia porque no conduce a nada.”
El sinsentido es una “cosa absurda y que no tiene explicación”, según la Real Academia Española. El filósofo francés Gilles Deleuze señala: “un sinsentido es un lugar sin posición, un significante flotante y a la vez flotado”.
Los seres humanos creamos nuestro sentido y nuestro sinsentido. No es que al tener un sentido, el sinsentido se excluya. No. Siempre está presente la posibilidad de la nada, cuando lo que hacemos no tiene valor alguno. Es el fracaso mismo de nuestro ‘para qué’. Es la existencia frustrada que se sume en el vacío y se esconden detrás de una mirada indiferente.
alefonse@hotmail.com