Nuestro País así como nuestro Estado han sufrido en varias ocasiones por las inclemencias del tiempo, por desastres naturales o bien por situaciones que no han estado en nuestras manos y en estos últimos días que hemos sufrido por las tormentas que han afectado a varios Estados y que en Puebla, principalmente en la zona norte también se ha sufrido por estos acontecimientos, es sumamente importante sentirnos fuertes y sobre todo solidarios con nuestros hermanos poblanos y nuestros hermanos mexicanos, es importante saber que el valor de la solidaridad se impone necesariamente a situaciones de pasar por alto estos acontecimientos, pero importante también será el encauzar estos esfuerzos a que verdaderamente lleguen a sus destinatarios, que lleguen con el esfuerzo de todos para aquellos que verdaderamente lo necesitan y no se queden en el camino varados por situaciones ajenas.
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.
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La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. para instalarse en el hombre, en cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de como si fuera una familia al resto de la humanidad.
La Solidaridad se manifiesta en reconocer en el bien común, el sentido de una vida exitosa para todos. Podemos decir que desde el punto de vista psicológico, la solidaridad es una actitud y un comportamiento; una actitud porque nos inclina a responder favorablemente a las necesidades de nuestro grupo, de nuestro prójimo y una forma de conducta cuando se concretiza en acciones. La solidaridad también se observa ante la presencia de un determinado ambiente: por ejemplo en los desastres naturales. Algunos opinan que la solidaridad existe más entre los pobres, entre los oprimidos, en los que quizás falta la instrucción y las concepciones ilustradas de justicia, pero que sin embargo está presente el sentimiento de ayuda para quien más lo necesita.
La solidaridad se convierte en una virtud al transformarse en participación. La solidaridad implica sentirse afectado por las necesidades de los otros como si fueran propias. En este sentido nuestra solidaridad se manifiesta hacia toda la humanidad. La solidaridad, como cualquier valor también tiene un componente afectivo, pues no es el cumplimiento forzado o frío del deber, sino el afán de ayudar y participar para alcanzar una meta.
Lic. José Enrique Ortiz Rosas
Director de Capacitación del Programa DIM
Secretaría General de Gobierno