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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Cómo entender que el petróleo es nuestro?

Contra la Reforma Energética

Joshue Uriel Figueroa

Politólogo y abogado con estudios de Maestría en Políticas Públicas y Género (FLACSO). Fue Consejero Universitario en la BUAP. Activista por los derechos humanos. Se ha desempeñado como asesor en el INE y en la Cámara de Diputados. Desde el 2019 es titular del Programa Becas Benito Juárez en Puebla.

Lunes, Agosto 19, 2013

En las últimas semanas hemos visto como  el gobierno de Enrique Peña Nieto a través del aparato político del que dispone se mofa de la  sociedad mexicana recurriendo a la memoria histórica del general Lázaro Cárdenas   y la expropiación petrolera, adueñándose de una consigna que le es opositora ¡no a la privatización!, de la manera más fantoche  expone  la necesidad de modernizar PEMEX con la inversión de capital privado,  encubriéndolo en los llamados contratos de utilidad compartida, que no es otra cosa que mutilar el artículo 27 constitucional, mientras este expone que todo recurso natural de México no se puede entregar a manos extranjeras lo que propone el Ejecutivo Federal en la estrategia nacional de energía es simular esa entrega  de una manera muy sencilla: regalar a las transnacionales los recursos naturales en efectivo, es decir, no podrán llevarse el recurso pero si podrán quedarse con las ganancias.

Los argumentos para proponer tan cruel encrucijada son variados pero entre ellos se encuentra la modernización para el progreso. Pero ¿qué es el progreso?  La idea de manejar un concepto tan positivo y liberal se remonta a los orígenes del capitalismo y la revolución industrial, concepción que se utilizo especialmente en México a partir del siglo XIX y que sumió al país en una severa crisis social, no porque la ingeniería fuera mala, sino porque la explotación de bienes nacionales  enriquecían  a una minoría en nombre del progreso mientras que el resto de la población  se sumía en la pobreza y la explotación. 

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Por ende una de las lógicas del progreso es la producción, sin embargo la historia ha demostrado que una producción desmedida y sin planificación no sólo genera un aniquilamiento de los recursos naturales, sino también propicia una especulación que en el peor de los casos deviene en una crisis económica. Por ejemplo: México produce 2.5 millones de barriles de petróleo diarios cuando el país solo necesita para su autoabastecimiento de 1.7 millones, es decir, tenemos una sobreproducción de petróleo que desgasta nuestras reservas, cuestión que no le interesó al gobierno de Felipe Calderón, el cual consumió la mitad de la reserva petrolera de la nación para vendérsela a Estados Unidos, país que incrementa sus reservas y su control sobre el mundo. Ahora el actual presidente propone producir 2 millones de barriles  más, en la lógica de terminar con nuestro recurso y concluir en la triste realidad de ser un traspatio de Estados Unidos.

México parece estar condenado a un pensamiento de subdesarrollo  idealizando la tecnología extranjera y desvalorizando la producción científica nacional. Debería recordarse que después  del 18 de marzo de 1938, día de la expropiación petrolera,  las grandes transnacionales sólo dejaron fierros viejos a PEMEX y se negaron a asesorar en tecnología, fueron los petroleros mexicanos junto a los ferrocarrileros quienes lograron levantar la industria petrolera a través de  lo que ellos mismos denominaron “la guerra del parche”.  

Por otro lado ¿cómo entender que el petróleo es nuestro? Dicen  algunos que el petróleo no es de todos porque jamás han visto un peso en sus manos que venga de él. Pero se encuentran equivocados, las ganancias petroleras a pesar de la gran corrupción que impera en su administración, contribuye a programas  de salud, educación, cultura, infraestructura  etc. Es ahí donde PEMEX es de todos.

Entonces ahora que PEMEX está en riesgo de convertirse en una mega oficina que administre el saqueo del país perpetrado por las hermanas transnacionales (que los mismo intentan hacer en África central y Argentina) ¿cómo se invertirá  en programas sociales que apoyen a la mayoría? Si  un porcentaje elevado de las ganancias petroleras quedaran en manos de particulares extranjeros y la oligarquía política mexicana es decir; una minoría ¿quiénes pagaran  la educación pública y gratuita  y demás proyectos de suma importancia? La respuesta es sencilla, todos los mexicanos pagaremos cara la sangre del petróleo sino entendemos que la nacionalización de este es producto de un proyecto que transformó a México en todos sus ámbitos. Si no comprendemos que la masiva oleada de engaños responde a una estrategia de guerra donde los vencidos seremos la gran mayoría. Ya lo decía el estratega militar Sun Tzu “el arte de la guerra es el arte del engaño”.

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