Con la emisión de la respectiva convocatoria para la elección de rector de la BUAP, hoy inicia la cíclica farsa de la cúpula universitaria para avalar a quien el antecesor puso y dispuso como sucesor. Alfonso Esparza Ortíz, integrante de la burocracia dorada de la Universidad fue seleccionado por Enrique Agüera Ibáñez para sucederle en el cargo.
Destacado como profesionista, Esparza tiene la suerte de su lado. Supo ganarse la confianza de Agüera a tal grado, que fue seleccionado como su sucesor. Ese es su gran mérito ¿Qué hizo para ganarse tal confianza? No lo sé (o tal vez sí), pero lo hizo.
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También, el resultado de la elección municipal del pasado 7 de julio le favoreció. La derrota de Agüera y del PRI y el contundente triunfo del morenovallismo en casi todo el Estado, dejaron en indefensión total al rector interino. Sin embargo, la necesidad de equilibrios políticos para Puebla y la intervención de poderosos personajes del gobierno federal, colocaron a Esparza en el camino para la rectoría con el aval de Casa Puebla.
¡Eso es suerte! Los astros se le alinearon. Las circunstancias lo favorecieron. Sus méritos burocráticos y los acuerdos de cúpula, logran disfrazar la ausencia de carisma y conexión con los universitarios, de la que adolece un Esparza, quien ganará las elecciones de trámite en la universidad pública de los poblanos.
Una vez que rinda protesta como rector a partir del 4 de octubre próximo,