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Celebran a sacerdote impulsor de la educación y el arte en Teziutlán

Medio siglo de fe, música y servicio, Teziutlán rinde un emotivo homenaje al presbítero Arturo Jiménez Gasca

Celebran a sacerdote impulsor de la educación y el arte en Teziutlán

Celebran a sacerdote impulsor de la educación y el arte en Teziutlán

Foto: Cortesía

Entre aplausos, recuerdos y profundas muestras de afecto, la sociedad teziuteca reconoció la trayectoria de uno de sus personajes más queridos, el presbítero Arturo Jiménez Gasca, quien celebró 50 años de ministerio sacerdotal, una vida entregada al servicio de Dios, de la Iglesia y de la comunidad.

La jornada inició con una solemne misa de acción de gracias y culminó con un homenaje en la Casa de Cultura de Teziutlán, donde autoridades municipales, sacerdotes, familiares, amigos, exalumnos, integrantes de agrupaciones musicales y cientos de ciudadanos se reunieron para reconocer el legado de un hombre cuya vocación ha trascendido el altar para convertirse en parte de la identidad cultural de este Pueblo Mágico.

Durante la ceremonia se proyectó un video que recorrió los momentos más importantes de su vida. Nacido el 20 de agosto de 1949 en Salvatierra, Guanajuato, Arturo Jiménez Gasca es el hijo mayor del matrimonio formado por José Benjamín Jiménez González y Maria Natividad Gasca Zavala, dentro de una familia de ocho hermanos.

Trayectoria del padre Arturo Jiménez Gasca

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Su historia comenzó muy temprano entre acordes y cantos. A los ocho años ingresó al coro del Templo de la Virgen del Carmen de su ciudad natal, donde el padre Ferreira descubrió sus extraordinarias cualidades musicales y lo impulsó a estudiar piano y órgano, despertando un talento que años más tarde pondría al servicio de Dios y de la comunidad.

A los 12 años ingresó al Seminario Menor y posteriormente al Seminario Interdiocesano San Pablo Apóstol de Teziutlán, donde consolidó su formación sacerdotal sin abandonar nunca la música. Bajo la enseñanza del maestro Amador Cortés Medina aprendió composición, armonía y técnicas corales, mientras que la maestra Lupita Hernández Hernández perfeccionó en él las habilidades que lo convertirían en un destacado pianista.

Su ordenación sacerdotal se llevó a cabo el 25 de junio de 1976 en la Santa Iglesia Catedral de Teziutlán, de manos del entonces obispo Genaro Alamilla Arteaga, iniciando un ministerio caracterizado por la sencillez, la cercanía con la gente y un profundo amor por el arte como instrumento de evangelización.

Principales logros y aportaciones

En 1976, ya como vicario, fundó la rondalla Voces y Guitarras de Teziutlán (VOGUITEZ), agrupación que marcó a varias generaciones y que se convirtió en uno de los principales referentes culturales del municipio. Su inspiración dio origen a numerosos cantos litúrgicos y a producciones musicales en disco como la misa “Señor Yo quiero servirte”, además de 4 discos más de música popular entre los que destacan “Para ti con amor”, “Te regalo esta canción”, “Un poco más” y “Cómo han pasado los años”.

Entre sus composiciones sobresale el tema “Teziutlán”, dedicado a la tierra que lo adoptó como uno de sus hijos, así como otras piezas que hoy forman parte de la memoria musical de la región, el final y muchachita teziuteca.

Su pasión por la formación artística también dio vida al Coro Santa Cecilia, semillero de talento que alcanzó importantes escenarios, el cual grabó una misa dedicada a las bodas de plata del Obispo Lorenzo Cárdenas Aregullín, incluso acompañado por la Orquesta Sinfónica de Xalapa, interpretando obras de grandes compositores como Bach, Mozart, Vivaldi y Verdi.

Su amor por la cultura lo llevó además a integrarse en 1986 al grupo de teatro Angelina Arámburo Aragonés, donde participó como actor y compositor de la música de la tradicional pastorela Teziuteca. Posteriormente, en 1995, impulsó la creación del Instituto de Teología para Laicos, fortaleciendo la formación pastoral y doctrinal de numerosos fieles.

Durante el homenaje también se recordó una frase que marcó su vida sacerdotal. El entonces cardenal Sergio Obeso le hizo comprender que el arte y el servicio a Dios no solo podían convivir, sino enriquecerse mutuamente. Ese consejo se convirtió en el eje de una vida dedicada a evangelizar a través de la música, la cultura y la educación.

Sin embargo, el momento más emotivo de la ceremonia llegó cuando el propio homenajeado tomó el micrófono de manera improvisada.

Con evidente humildad, confesó que no esperaba dirigir unas palabras y, tomando como inspiración a San Pablo, resumió cinco décadas de ministerio con una sencilla frase:

Solamente hice lo que tenía que hacer. Dios dijo que eso lo hiciera y aquí estamos. Gracias, gracias.”

El sacerdote expresó sentirse profundamente agradecido con Dios y comparó su vida con un viaje en ferrocarril.

Me siento que voy en un viaje en un ferrocarril y estoy en la penúltima estación. Ya aquí me queda lo que Dios quiera. Los años que Dios me dé de vida, aquí estaré para servir donde Dios quiera que yo esté.”

Actualmente al frente de la parroquia de Arroyo Hondo, recordó que continuará sirviendo donde su obispo lo disponga, tal como lo ha hecho a lo largo de cinco décadas.

Con serenidad y una profunda confianza en su fe, concluyó con palabras que conmovieron a todos los presentes:

Cuando Él me quiera recoger, yo estoy listo. Yo estoy listo para cuando Él quiera recogerme. Muchas gracias.”

El recinto respondió con un prolongado aplauso que pareció resumir el sentimiento de toda una comunidad.

Más que celebrar un aniversario sacerdotal, Teziutlán rindió homenaje a un hombre cuya vida ha dejado una huella imborrable en la fe, la educación, la música, el arte y la cultura. Un sacerdote que, sin haber nacido en esta tierra, fue adoptado por ella y que hoy es considerado uno de los personajes más queridos y representativos de la historia contemporánea del municipio.

Cinco décadas después de haber iniciado su ministerio, el legado del padre Arturo Jiménez Gasca continúa vivo en cada coro, en cada canción, en cada generación que formó y en cada corazón que encontró en él a un maestro, un amigo y un auténtico pastor.

Hoy en día está dando un giro muy muy peligroso, muchísimo cuando se está olvidando el ser humano de lo espiritual se está olvidando de Dios por muchos motivos ni así es de que vuelvan a Dios que hagan oración que pidan por las vocaciones sacerdotales las opciones las vocaciones para las hermanas religiosas y para que tengamos más más vocaciones a través de sacerdotes entregados a los servicios y al pueblo de Dios”. (JH)

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