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Economía
El uso de efectivo disminuyó de un 56 % en 2018 a un 29 % en 2023
Pago por medio de billeteras virtuales
Foto: Cortesía
Desde su llegada con PayPal en 1998 hasta su popularización durante la pandemia del 2020, las billeteras virtuales han copado el mercado mundial a un ritmo acelerado. La invención de tecnologías como el NFC y el código QR han impulsado las transacciones digitales en Latinoamérica. Sin embargo, en México todavía existen tasas altas de operaciones en efectivo. En este artículo, veremos cómo está la región en términos de uso de billeteras virtuales para finanzas personales.
La adopción de los medios de pago digitales en el continente ha mostrado un crecimiento exponencial. Según el reporte de Kushki “Pagos en Latinoamérica en 2025: de la inclusión a la sofisticación”, el uso de efectivo disminuyó de un 56 % en 2018 a un 29 % en 2023, una tendencia que seguirá su curso en el futuro. El aumento de los pagos digitales ha alcanzado un total de 633.000 millones de dólares.
Nada de esto hubiera ocurrido sin el desarrollo de una tecnología fundamental: los smartphones. De acuerdo con el estudio de GSMA llamado “La economía móvil en América Latina 2024”, en 2023 más del 80 % de los consumidores latinoamericanos contaba con un teléfono inteligente, una tendencia llegará al 92 % (un 8 % más) para 2030.
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Nuestros teléfonos son la puerta de entrada a un mundo digital de operaciones financieras, tales como el pago de servicios, las transferencias bancarias, la compra-venta de bienes y servicios o el uso de plataformas para invertir en BTCUSD. Las criptomonedas son un método de ahorro que ha cobrado popularidad en los últimos años como método de pago contactless, mediante plásticos con chip, relojes inteligentes o aplicaciones móviles. México cumple un rol central en el boom de los smartphones: junto con Brasil, son las economías más relevantes en este cambio, ya que representarán casi un 80 % del crecimiento total para 2030.

Más allá de las mejoras significativas, todavía quedan muchos obstáculos que sortear para la adopción plena de las billeteras virtuales. Por ejemplo, según el informe de Kushki ya mencionado, la infraestructura de pagos en Latinoamérica está desactualizada. Los comercios no cuentan con una interfaz de programación de aplicaciones (API) adecuada para poder integrar diferentes medios de pago. En México, la situación es especialmente problemática: solo el 9 % de los dispositivos de punto de venta son operados por adquirentes no bancarios como las billeteras virtuales. Sin una inversión y capacitación adecuadas, la interoperabilidad entre plataformas y bancos no puede prosperar.
Otro de los desafíos para dejar el efectivo es la falta de educación digital y confianza por parte de los usuarios. Muchas personas, sobre todo las de mediana edad, no comprenden cómo funcionan las operaciones en línea o cuán seguras son. Más allá de que la bancarización digital es más segura que andar con grandes cantidades de efectivo por la calle, el fraude electrónico es una amenaza latente en los consumidores. Por eso, los comercios deben garantizar experiencias de pago rápidas y seguras.
Más allá de los obstáculos, México ha puesto en marcha un proceso de transformación hacia la digitalización que solo se profundizará en el futuro cercano.
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