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Fieles y autoridades eclesiásticas rindieron homenaje al exobispo de Papantla, quien dirigió la diócesis por más de 3 décadas
Foto: Oldy Olán
Este martes 11 de noviembre, fue despedido en la Catedral de Teziutlán, el Obispo Emérito de la Diócesis de Papantla, Lorenzo Cárdenas Aregullín, quien falleció a los 88 años de edad.
Durante la misa de despedida, miembros del clero, seminaristas, fieles católicos y autoridades eclesiásticas, rindieron homenaje a Lorenzo, quien fue el sexto obispo de la Diócesis de Papantla, institución con sede en el municipio poblano de Teziutlán.
Durante su ministerio, el obispado comprendió 26 municipios de ambas entidades, entre ellos Poza Rica, Papantla, Joloapan, Vega de Alatorre, Yecuatla y Zozocolco de Hidalgo. En Puebla, su jurisdicción se extendió a Ayotoxco de Guerrero, Teziutlán, San José Acateno, Tenampulco y Hueytamalco.

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Lorenzo Cárdenas Aregullín nació el 23 de marzo de 1937, y fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1962. Posteriormente fue nombrado obispo auxiliar de la Diócesis de Yucatán en 1978 y más adelanto fue designado obispo de Papantla en 1980.
Durante más de tres décadas de servicio episcopal, Lorenzo se distinguió por su labor pastoral, el impulso a la formación clerical y la organización de las parroquias dentro de la diócesis.
En 2012, Lorenzo Cárdenas presentó su renuncia al cargo por motivos de salud, tras más de 30 años al frente de la diócesis.
Tras la misa de cuerpo presente, sus restos fueron sepultados en el sagrario de la Catedral de Teziutlán, donde fue despedido por la comunidad diocesana y representantes del clero.
Durante la ceremonia, el actual obispo de la Diócesis de Papantla, José Trinidad Zapata Ortiz, expresó su gratitud y reconocimiento por la vida y ministerio de su predecesor.
“Agradecemos a Dios por el don de la vida y el servicio de Lorenzo Cárdenas Aregullín. Su entrega, sencillez y fidelidad dejaron una huella profunda en nuestra diócesis”, expresó.
Asimismo, Zapata Ortiz compartió unas palabras sobre el sentido de este momento: “Es un acontecimiento, por un lado, de tristeza, pero sobre todo de gozo, porque cumplió con su misión muchos años.”, declaró.
Con esta misa, la comunidad despidió al pastor que durante décadas guió con fe y humildad a la diócesis, dejando un legado de servicio, oración y compromiso con la Iglesia. (FS)