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Medio Ambiente
Los árboles en Puebla enfrentan un entorno urbano hostil que limita su esperanza de vida por falta de espacio
Vista aérea del Parque Estatal Flor del Bosque
Foto / Gran Angular Agencia
Puebla no cuenta con las condiciones urbanas necesarias para garantizar la vida longeva de sus árboles. Aunque especies como el encino pueden vivir entre 300 y 800 años, en la ciudad apenas alcanzan los 50 años debido a la falta de espacio, la contaminación y prácticas ciudadanas dañinas, lo que limita su tiempo de vida.
En entrevista con e-consulta, Antonio Ferrer, arquitecto, experto en diseño urbano y líder de la iniciativa “Árboles Patrimoniales de Puebla”, refirió que su propuesta busca conservar ejemplares arbóreos de alto valor biológico, cultural y social en el estado.
Actualmente, el estado cuenta con 30 ejemplares con potencial patrimonial y 20 se encuentran en la capital, pero todavía en etapa de propuestas.
Una figura legal, pero sin reglamentación
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Para considerar a un árbol como patrimonial, este debe tener más de 80 años, buenas dimensiones, valor estético o biológico, así como un vínculo cultural o social con la comunidad.
En diciembre se aprobó la Ley Estatal de Arbolado y Áreas Verdes, en la cual, por primera vez, se reconoce la figura del “Árbol Patrimonial”. No obstante, esta figura aún carece de lineamientos y reglamentos que permitan registrarlos oficialmente con este estatus.
No existe una instancia definida responsable de su cuidado, las comunidades son las que se encargan de su mantenimiento, aunque sin capacitación especializada ni apoyo técnico.
Pero no sólo se tienen que enfrentar a la falta de lineamientos legales, también existe una falta de voluntad por parte de las autoridades, tanto municipales como estatales.
Esta iniciativa elabora una agenda ciudadana junto con otras organizaciones para presentarla en periodos electorales e impulsar compromisos, sin embargo, ni José Chedraui ni Alejandro Armenta quisieron firmarla.
La falta de planificación, el desconocimiento técnico y la falta de conciencia social convirtieron a Puebla en una ciudad que pone en riesgo su patrimonio arbóreo.
Problemas como la mala planeación urbana, el reducido espacio en jardineras, y prácticas ciudadanas como colgar objetos, pintar o encalar los árboles, además del estacionamiento indebido y podas inadecuadas, reducen drásticamente su esperanza de vida.
Antonio Ferrer recomienda tomar conciencia de las necesidades de los árboles y generar áreas restringidas para protegerlos.
Entre los árboles más destacados por su valor patrimonial se encuentran un fresno en la 22 Oriente y 22 Norte, en el Barrio de Xonaca, y un pirul en San Baltazar Campeche.
Ambos crecen en espacios limitados y requieren intervenciones específicas para garantizar su conservación, por lo que la asociación trabaja en propuestas de adecuación para presentarlas a las autoridades correspondientes. (MIG)