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Es dueña de la talachería "Pulgarcito", ubicada en la Avenida Antiguo Rancho a Morillotla
Foto: Daniel Sandoval
Entre llantas, herramientas y el olor característico de la grasa automotriz, Laura Cortés ha construido una historia de esfuerzo y determinación. Dueña de la talachería "Pulgarcito", ubicada en la Avenida Antiguo Rancho a Morillotla, lleva más de 35 años desafiando los estereotipos al desempeñar un oficio que, por décadas, se ha considerado exclusivamente masculino.
En su pequeño taller de aproximadamente 4x4 metros, rodeada de refacciones y herramientas, Laura, de 58 años, recibe con una sonrisa a sus clientes.
Al fondo, en la pared, cuelga un marco con la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, levantando la mano junto a Andrés Manuel López Obrador.
Laura relata que todo comenzó cuando su esposo decidió dejar de conducir camiones de carga para abrir un negocio de refacciones.
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"Todo lo aprendí de él, sólo observándolo y con su guía. Ahora, yo lo hago por mi cuenta, sé lo que tengo que hacer en nuestro negocio", explica con orgullo.
Sin embargo, los primeros años no fueron fáciles. Muchos clientes, sobre todo hombres, se sorprendían al ver a una mujer encargándose de sus autos.
"Hubo una ocasión en la que un hombre llegó al taller y me pidió que llamara al dueño porque quería contratar un servicio. Se sorprendió cuando le dije que yo era la dueña", recuerda entre risas.
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A pesar de su destreza y experiencia, en más de una ocasión fue menospreciada por su género. "Como todo, joven, llegué a sentirme menos, como si lo que hacía no fuera para mí. Pero con el tiempo comprendí que mi trabajo es valioso y que puedo sentirme orgullosa de él", afirma.

Inspirando a nuevas generaciones
Laura no solo ha desafiado estereotipos, sino que también ha inspirado a otras mujeres, incluida su nieta de 28 años, quien estudia ingeniería.
Durante una semana, la joven trabajó en la talachería, pero pronto reconoció la exigencia física del oficio. "Me dijo que era un trabajo muy difícil y duro, pero al menos tuvo la experiencia", comenta Laura con una sonrisa.
A pesar de las dificultades, Laura sigue firme en su pasión y envía un mensaje a todas las mujeres que buscan abrirse camino en oficios tradicionalmente dominados por hombres:
“Estoy orgullosa de lo que hago y lo hago bien. La gente me lo reconoce. Aunque haya quienes menosprecien el trabajo de las mujeres, debemos seguir adelante con lo que nos apasiona".
En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la historia de Laura Cortés es ejemplo de fortaleza y determinación. En cada llanta que cambia y cada herramienta que maneja, deja claro que el talento y la capacidad no tienen género. (RC)