El Real Madrid visitó el Camp Nou para de nueva cuenta dejar descompuesto al Barcelona. Los merengues se llevaron una victoria ajustada por 1-2 que dejó constancia de la diferencia que existe hoy por hoy entre ambos conjuntos. Barça intentó ser más propositivo, aunque los esfuerzos fueron insuficientes al ligar su cuarto Clásico perdido.

Ya en la era donde Lionel Messi no se encuentra con los locales, fue otro partido para la depresión de un equipo al que le falta gol. A los de Carlo Ancelotti les bastó con ser mesurados y esperar su momento; a partir de ahí, tras el gol de David Alaba al 32’, jugaron con los nervios y desespero de un rival que, aunque quiere, no puede.

Al Barça se le vio insistente, en comparación del cauteloso Madrid. Los pupilos de Ancelotti se vieron dominados ampliamente por un estadio donde la hinchada local también hizo pesar en el césped, aunque todo terminó por ser una alucinación.

El Madrid quería intentarlo a partir de contragolpes en los que Vinicius Jr. llevaba la voz de líder y empezaba a poner de los nervios a Mingueza. A los 20 minutos protestó lo que parecía un penalti, después rozó el gol en una jugada que acabó en nada por fuera de juego y al cabo comprendió que era él quien tenía el partido en sus pies, al contemplar los nervios que provocaba.

Alaba fue la pesadilla azulgrana ya en su época como jugador del Bayern, donde comenzó y acabó una contra magnífica. Primero ganó la pelea a Memphis Depay; después acompañó como un secundario invisible la contra y al final remató magnífico la asistencia de Rodrygo, totalmente desmarcado mientras Piqué y Èric García vigilaban a Benzema y Vinicius, sin saber donde colocarse.

Se trató del primer remate entre palos y gol en contra, un drama habitual del Barça que ya lo sufrió ante Bayern y Granada, contra Benfica y Valencia. A partir de ahí el equipo de Ronald Koeman se descompuso, ya que perdió la lucidez y permitió al Madrid jugar a sus anchas hasta alcanzar con toda comodidad un descanso en el que reaccionó Koeman.

El 0-2 llegó en tiempo añadido y justo cuando el Barça no mostraba organización, al jugar más con el corazón que con la cabeza; buscaban desesperadamente el empate. El tanto llegó luego de una contra magnífica, un rechace de Marc Ter Stegen y un remate a boca de gol por cortesía de Lucas Vázquez al 90+3.

Barcelona dio un grito de ahogado en el último suspiro. Al 90+7, Sergio Agüero demostró que todavía le queda sangre con su gol, aunque dejó claro que no basta solo jugar con orgullo. El nuevamente se vistió de merengue, lo que les permite escalar a la primera posición con 20 puntos, mientras que los azulgrana se mantienen novenos con 15 unidades.

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