La reconstrucción de casas antiguas dañadas por el sismo del 19 de septiembre del 2017 continúa en la mayoría de las 19 en las que sus dueños lograron bajar recursos de Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) y del fondo de cultura, el avance que ya es notable, acumula más del 50 por ciento.

Ejemplo de ello es la casa habitación que data del siglo XVI ubicada en la calle Nicolás Bravo y que colinda con el antiguo cuartel militar, también conocido como ex convento El Carmen. Tres generaciones de la familia Martínez han crecido en ella, entre los muros de adobe, ladrillo y piedra que formaron parte del antiguo edificio que albergó a la milicia en esta región.

“El día del sismo corrimos hacia el pasillo, un amigo arquitecto que en paz descanse, alguna vez nos dijo que el área segura dentro de nuestra casa era el pasillo, así que ahí nos refugiamos pidiendo que la construcción antigua no se viniera abajo, cuando el sismo acabó, sólo vimos polvo y piedras amontonadas, eran de la parte alta; un área que, aunque teníamos las escaleras no ocupamos, porque no tenía techo, sólo unas trabes que mi abuelo puso para reforzar hace muchos años. Él fue quien compró esta casa, y somos tres generaciones aquí y ahora será de nuestros descendientes”, relató doña Roció Martínez.

Para las 19 casas que se están reconstruyendo en Atlixco llegaron en mayo del 2020 25 millones de pesos, algunas de ellas, como la de Rocío requerirán una segunda etapa, otras estarán listas en unos cuantos días.

 “Quiero que quede claro que esto lo hicimos nosotros, el gobierno municipal ni el de Galeazzi ni el de Velázquez nos apoyaron en nada, ni siquiera nos dijeron por dónde ir, llevamos años tocando puertas y lo conseguimos, pero este logro no se lo deben colgar las administraciones locales”, finalizó.

La mujer de 60 años, señaló que después de los sismos de 1999 y 2017, sólo esperaba que otro terminara de derrumbar la construcción, porque para repararla no tenían el capital, además de que las condiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), elevaban más el costo, por ello su única opción es que la misma naturaleza terminara su trabajo y así poder sacar el escombro.

“Pero ahora gracias a los arquitectos de la Conavi, conozco el valor patrimonial de este edificio, la importancia que tiene en la historia de mi municipio, gracias a las capacitaciones que nos están dando ahora sabremos como repararlos en caso de ser necesario nuevamente sin afectar su originalidad”, aseguró.

La casa de Rocío y Javier Vargas, es una de las 19 que lograron gracias a la organización de ellos mismos bajar recursos de los gobiernos Estatal y Federal para recuperar sus viviendas tras casi cuatro años del sismo, específicamente entraron al fondo de la Conavi para la recuperación de patrimonio edificado, por ello la reconstrucción no es sólo para hacer habitable y seguro el sitio, sino también para preservar la historia.

“Los arquitectos nos comentan que ahora con los trabajos de reconstrucción han encontrado muchos ‘Frankenstein’, porque la falta de capacitación y los ‘conocimientos’ de albañiles ha modificado a través de las décadas la originalidad de los edificios, poniendo en riesgo a quienes habitan en ellos, por ello ahora, liberan cada parte, rellenan con baba de nopal y mortero cada grieta, recuperan el orden de los materiales para reforzar los muros, haciendo las cosas como antes, como se deben de hacer”, confió Roció.

Especificó también que este programa es claro, no se puede acceder a él si la casa no está habitada, si es usada como negocio y después de la reconstrucción no debe ser vendida sino heredada, tampoco se puede usar para comercio.