De acuerdo con información del periodista James Olley, el equipo de Chelsea comenzará el proceso correspondiente para de retirarse de la Superliga de Europa, lo que lo convierte en el primer equipo que da marcha atrás en este polémico proyecto.

Este cambio de postura se produjo antes del partido de la Premier League inglesa entre Chelsea y el Brighton & Hove Albion, en Stamford Bridge. Además, el diario The Sun reportó que Manchester City (también de la Premier) tomaría el mismo rumbo.

Previo a dicho encuentro de la fecha 32, la afición celebró esta decisión del club a las afueras del inmueble, donde incluso lanzaron insultos a Florentino Pérez (presidente del proyecto).

En caso de que Chelsea quede descartado para iniciar la primera temporada de este certamen, significaría un cambio drástico luego del anuncio de 12 equipos que planeaban fundar la Superliga Europea, donde se encuentran seis de la Premier League (Chelsea, Manchester City, Liverpool, Tottenham Hotspur, Arsenal y Manchester United); tres de LaLiga española (Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid); y tres más de la Serie A (AC Milan, Inter de Milan y Juventus).

El descontento por parte de los aficionados al Chelsea fue tal que incluso, previo a la salida de la plantilla al partido ante el Brighton, se manifestaron en contra del equipo, por lo que Petr Cech tuvo que hablar con los seguidores para pedirles que les permitieran ingresar al autobús.

Por otro lado, la agencia estadounidense The Associated Press reportó que Chelsea aún no ha comunicado su decisión a los organizadores del nuevo torneo.

La BBC, en cambio, señaló que la salida de ambos clubes sería prácticamente un hecho, aunque faltaría por conocer en qué circunstancias se producen, si el contrato firmado es vinculante o qué tipo de penalización podría afrontar el Chelsea y el City si se desmarcan del torneo que apenas hace dos días comenzó su oficialización.

El rechazo en Inglaterra respecto a la Superliga se intensificó cuando la Liga Premier amenazó con tomar medidas contra los seis clubes rebeldes, donde incluso el primer ministro Boris Johnson amagó con presentar una legislación con el fin de impedirles formar una nueva competición europea.

Otras grietas que afloraron en el seno de los clubes de la Superliga se dieron con el técnico del Manchester City, Pep Guardiola, quien advirtió que sumarse a una competición cerrada aparte de la Champions League podría dañar la integridad y valores del deporte. Su contraparte de Liverpool, Jürgen Klopp, también se mostró reticente frente a los planes de los dueños de su club.

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