Randy Arozarena, pelotero estrella de los Tampa Bay Rays en la MLB, compartió un juego durante su tiempo libre con algunos reclusos del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Mérida, Yucatán.

El cubano estuvo en tierras yucatecas antes de viajar a Estados Unidos para reintegrarse a los entrenamientos de su novena en las Grandes Ligas, aprovechando su estancia para acudir al Cereso y disputar un encuentro con los reclusos.

Arozarena, quien se convirtió la temporada pasada en la sensación de los Rays al guiarlos a su segunda Serie Mundial, sorprendió a los reclusos de Mérida debido a que no esperaban compartir el diamante del centro penitenciario con el pelotero que resaltó en los playoffs de la temporada anterior, donde conectó 10 cuadrangulares y 14 carreras impulsadas.

Tal como en la atípica postemporada, el toletero lució con un par de cuadrangulares, uno en la tercera entrada y otro en la quinta, lo que de inmediato arrancó los aplausos de los presentes.

Como era de esperarse, el juego terminó con victoria para su novena y una gran actuación desde el montículo, en la caja de bateo y también robando bases.

Randy vivió un importante desarrollo como pelotero en México y estuvo en la Academia de los Toros de Tijuana, que fue donde precisamente resaltó en el rubro de bateo y bases robadas.

Cabe mencionar que el cubano también jugó en la Liga Mexicana del Pacífico con los Mayos de Navojoa antes de emigrar al béisbol de Estados Unidos; fue en el 2020 cuando llegó a los ahora monarcas de la Liga Americana.

Actualmente, Randy ya trabaja con su equipo de la Gran Carpa, pero antes de viajar a Estados Unidos fue cuando se dio tiempo para jugar un encuentro en el Cereso de Mérida.

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