El gobierno del estado de Puebla omitió tramitar el permiso para que en el panteón de La Piedad opere el horno crematorio que compró a un sobrecosto de 275 por ciento. Actualmente se carece de elementos científicos para saber si el humo que se expide es o no dañino para la salud de las personas y el medioambiente.

Los permisos que debieron ser expedidos por la Dirección de Medio Ambiente de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad del ayuntamiento de Puebla no existen, aunque el personal de esta dependencia ya ha apercibido con anterioridad a la dirección del panteón de La Piedad.

Se niegan a primera revisión tras queja de vecinos

La primera verificación de la Dirección de Medio Ambiente al panteón de La Piedad se hizo en julio de 2020 ante la queja de los vecinos por el humo negro que expide el horno cada que se realiza una cremación.

A finales de enero e-consulta acudió al panteón y corroboró que el humo llega hasta las viviendas de la calle 13 Poniente, cubriendo la cancha instalada en las oficinas del Instituto Municipal del Deporte de Puebla.

El proceso de incineración de un cuerpo provoca una columna de humo negro, expide un mal olor y, según los vecinos, les ha ocasionado infecciones respiratorias y gastrointestinales, tras un tiempo prolongado de exposición.

El olor que se percibe es similar al generado cuando se quema plástico y al igual que el humo en general, provoca ardor en los ojos y en la garganta, según pudo corroborar este medio durante el recorrido. Dicha situación también ha sido documentada múltiples veces por medios como Imagen Televisión y Metropolitano Noticias.

En julio pasado la Dirección de Medio Ambiente acudió a inspeccionar los permisos y documentación del horno adquirido el 19 de mayo por un irregular procedimiento previamente documentado por e-consulta.

La administración del panteón se negó a recibir el apercibimiento de revisión y se justificó mostrando un permiso expedido por la Secretaría de Medio Ambiente en 2018, el cual no es válido debido a que el horno no es de jurisdicción estatal.

El director de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Puebla, Alejandro Callejas Linares, dijo a e-consulta que la licencia de funcionamiento para fuentes fijas de emisiones a la atmósfera, como los hornos crematorios, es de competencia municipal.

Callejas Linares detalló: “son consideradas fuentes fijas de emisiones los hornos crematorios, los baños (de vapor) por ejemplo, y pequeñas industrias. La ley dice que solamente las pequeñas industrias son las que puede regular el gobierno del estado y en el caso de lo que corresponde al municipio nosotros tenemos la competencia para revisar el correcto funcionamiento de la fuente fija”.

Ante el ayuntamiento, el panteón memorial La Piedad sólo cuenta con un registro de cementerio, no así de horno crematorio.

El artículo 1769 del Código Reglamentario del municipio de Puebla (Coremun), referente a la protección de la atmósfera, señala que “los propietarios de fuentes fijas de contaminación atmosférica de competencia municipal deberán cumplir invariablemente lo dispuesto en el artículo 115 de la Ley Estatal”.

La reglamentación a la que hace referencia el artículo municipal incluye en su apartado VI que los dueños de fuentes fijas deberán de “cumplir con los requerimientos de la Secretaría o los Ayuntamientos, para actualizar los equipos y procesos de tal manera que cumplan con las condiciones y requisitos establecidos en las Normas Oficiales Mexicanas”.

Laboratorio acreditado debe de certificar el horno

El otorgamiento de la licencia de funcionamiento implica una serie de requerimientos establecidos en las NOMs 043 y 085-SEMARNAT-2011, entre las cuales destaca una acreditación de un laboratorio.

La norma federal establece que el laboratorio que puede revisar y acreditar que la emisión de contaminantes está dentro de la norma y no rebasa los parámetros es uno reconocido por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).

Tras la primera negativa de revisión, el personal del Ayuntamiento de Puebla acudió nuevamente a entregar un apercibimiento el 10 de febrero de 2021. Ahora sí fue recibido por la administración del panteón.

La Dirección de Medio Ambiente del Ayuntamiento confirmó que, como gesto de buena ciudadanía, el personal del panteón se comprometió a iniciar con los trámites y tener lista su documentación en no más de 20 días.

En caso de que no cumplan con el compromiso, la Dirección de Medio Ambiente podrá proceder a la clausura exclusiva del crematorio, pues si bien la situación de la pandemia hace de este servicio algo básico, la falta de certeza sobre el humo que expide no puede mantenerse.

¿Y el mantenimiento?

Uno de los factores que más influye en el tipo de sustancias que arroja el incinerador de La Piedad al momento de cremar los cuerpos es el mantenimiento, el cual ha sido desaseado ante el desinterés de la Secretaría de Administración.

El contrato firmado entre el gobierno del estado y la empresa Edificaciones, Mantenimiento y Transportes para la Construcción Ecoprojet S.A de C.V. señala que el horno será sujeto a mantenimiento preventivo entre los 200 y 300 servicios, y general entre los 400 y 500.

El pasado 22 de enero la titular de la Secretaría de Administración, Rosa Urtuzuástegui Carrillo, dijo durante su comparecencia ante el Congreso del estado, que el incinerador realiza cuatro servicios al día a causa de la pandemia.

Con dichos valores, el servicio preventivo se debió hacer en la primera semana de agosto y el servicio general en la primera semana de octubre, no obstante, e-consulta supo por fuentes en la dependencia que el primer mantenimiento profundo lo recibió hasta diciembre.

Urtuzuástegui Carrillo minimizó la evidencia fotográfica diciendo al diputado Raúl Espinosa Martínez que “las imágenes que usted está presentando no son las que yo tengo, diputado”, sin ofrecer fotos del estado actual que guarda el horno.

Justificaciones imprecisas

El incinerador comprado a Ecoprojet y fabricado por Sociedad Humanista San Miguel cuya especialidad son los hornos para cremar mascotas y animales de rastro, ha provocado críticas y justificaciones del gobierno del estado.

El 10 de julio el gobernador Miguel Barbosa Huerta se negó a reconocer que el horno de La Piedad emitía mucho humo, pero por alusión dijo que investigaría la operación de estos equipos.

“Tuvimos noticia sobre la emisión de humo negro en las cremaciones y ya se hizo la investigación y es debido al uso de, no en nuestro crematorio (La Piedad) en muchos crematorios de la ciudad”, manifestó.

Dijo que el humo negro que salía sin cesar de las chimeneas era provocado “por el tipo de bolsa que se utiliza, entonces se va a utilizar un tipo de bolsa diferente para que no haya humo negro".

Un trabajador de uno de los ocho hornos crematorios que operan en Puebla descartó que la emisión del humo esté asociada a la bolsa, como dijo el mandatario.

El trabajador, de quien por seguridad se omite el nombre, explicó a e-consulta que el humo se debe a la quema de la grasa corporal de los cadáveres y no a la presencia del plástico.

Explicó que la mayoría de muertes por Covid-19 están asociadas a comorbilidades como la obesidad, por lo que al momento de la cremación la quema de grasa corporal se traduce en más humo.

Asimismo, la carga de trabajo impide que se respete el tiempo mínimo de 30 minutos para que el horno se enfríe entre cada cremación, la cual dura aproximadamente 2 horas a 1 mil 200 grados de temperatura.

"Están hechos para cremar gente en condiciones normales. ¿A qué me refiero?, gente de 80 kilos, 90 y ya (...) cuando se empieza a derretir (el cuerpo) empieza a salir grasa y se vuelve una tina de grasa y eso lejos de mantenerlo a una temperatura, se te eleva y es cuando empieza a salir el humo", explicó el trabajador.

Otra imprecisión es la expuesta por la secretaria Rosa Urtuzuástegui Carrillo, quien defendió la compra del horno en 2.99 millones de pesos argumentando que el horno de última generación era capaz de cremar ocho cuerpos de forma simultánea.

“Este horno tiene la capacidad de, simultáneamente, cremar ocho individuos. Nosotros estamos teniendo una capacidad, desafortunadamente se ha ido incrementando, de tres a cinco", dijo la funcionaria.

El trabajador de la funeraria aclaró: “Simultáneamente, sólo que tuvieras cuatro hornos (...) Vamos a pensar que va, cuatro, ¿cómo separo las cenizas de los cuatro cuerpos?”

Fuentes de la Secretaría de Administración señalaron que en gran parte las imprecisiones de Rosa Urtuzuástegui Carrillo se dan por el desinterés hacia el horno por el que autorizó pagar casi 3 millones de pesos.

Desde su compra, instalación y cuestionada operación, la funcionaria no ha acudido a visitar el horno crematorio de La Piedad, afirmaron las fuentes consultadas.

Ante esta situación es que algunos trabajadores del área manifestaron su inconformidad por la tolerancia de la secretaria hacia su director de Bienes Muebles e Inmuebles, Igor Emilio Ferrer Acuña, quien, ahora se sabe, se encargó de adquirir dicho horno y pagarlo un 275 por ciento más caro con cargo al erario.