Retrasos en la capacidad de producción y entrega de vacunas contra el Covid han provocado airadas protestas de gobiernos ante farmacéúticas.

Italia anunció que demandará a AstraZeneca por la reducción del lote de vacunas, algo que ya hizo con Pfizer/BioNtech.

El premier Giuseppe Conte advirtió: “Recurriremos a todos los instrumentos e iniciativas legales, como ya estamos haciendo con Pfizer/BioNtech, para reivindicar el respeto a los compromisos contractuales y proteger a nuestra comunidad nacional”.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, aseguró que los laboratorios mantendrán el calendario inicial de entregas de vacunas  partir del 25 de enero, después de que Bruselas interviniera para que se respetaran los contratos.

Michel también lanzó una advertencia: “Vamos a hacer que se respeten los contratos que han sido validados por las farmacéuticas y nos comprometemos a que haya transparencia utilizando todos los medios jurídicos de los que disponemos”, dijo en la emisora francesa Europe 1.

Los directivos de AstraZeneca confirmaran la reducción de envíos por problemas de producción del compuesto contra el coronavirus. Italia estima que recibirá 3.4 millones de dosis en vez de ocho, como estaba estipulado, en el primer trimestre del año.

El presidente del Consejo Europeo insistió en que desde Bruselas han tenido que “pelear y dar un golpe sobre la mesa” para pedir claridad sobre las razones por las que se anunciaron retrasos.

Antes de AstraZeneca, Pfizer confirmó el 15 de enero un cambio en su capacidad de producción de la vacuna contra el coronavirus, que reduciría el número de las que se distribuirían en Europa en las próximas semanas. Son las dos vacunas aprobadas en la Unión Europea (UE), donde se han desatado protestas por las medidas de confinamiento. En Países Bajos hubo diversos choques con la policía.

En Estados Unidos, que ayer superó los 25 millones de contagios, también preocupa el suministro de dosis, pero por otra razón: el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Ron Klain, señaló la ausencia de un plan de distribución de dosis por parte de la pasada administración de Donald Trump: “El proceso para distribuir la vacuna, particularmente fuera de los asilos de ancianos y hospitales, en la comunidad en su conjunto, no existía realmente cuando llegamos a la Casa Blanca”, advirtió, según una información del diario El Universal.

 Joe Biden se comprometió a aplicar, en sus primeros 100 días, 100 millones de dosis.