Diana Erika Ibarra Soto, catedrática de la Universidad Panamericana y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, indicó que la violencia intrafamiliar es la otra pandemia que está afectando y sus  detonantes son la economía, la salud y la inseguridad.

En la conferencia “Violencia en la familia”, en el marco de la V Cumbre Iberoamericana de la Familia, organizada por la Alianza Iberoamericana de la Familia, explicó que la violencia en casa es un problema que está afectando a todo el mundo y todo estamos expuestos a cometer un acto de violencia.

“Violencia es el abuso de fuerza de un sujeto sobre otro, lo que implica injuria, dolor o sufrimiento, en donde existe la jerarquía donde hay una persona que es agresora y otra es víctima, todas las personas están expuestas a tener un acto de violencia”, expuso.

Señaló que existen dos tipos de violencia: la subjetiva, que se da entre dos personas, y la objetiva, la que se genera por las circunstancias, que es la que por las circunstancias actuales se debe trabajar más.

“Se sabía que al haber confinamiento las personas iban a estar enclaustradas con sus agresores y que entonces era imperante que tomaran medidas para hacer frente, que era necesario contar con mecanismos de denuncia en un entorno pandémico.  Las medidas sanitarias y de seguridad impuestas por los gobiernos sólo ensancharon las brechas de desigualdad en el desarrollo”, mencionó. 

Indicó que según el Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública,  la violencia familiar aumentó en 27 por ciento, y según la Red Nacional de Refugios, de marzo a junio aumentaron 55 por ciento las llamadas y mensajes de solicitud de apoyo, lo que es señal de alarma, lo que quiere decir que se está enfrentando a una segunda pandemia de violencia doméstica.

Precisó que es necesario identificar los posibles detonadores de violencia en el confinamiento y cómo afectan a cada integrante de la familia para generar estrategias y evitar actos de violencia 

Lo que se debe hacer es identificar la necesidad de cada miembro de la familia y tenemos que ver que cada persona requiere atención y diálogo para tener una convivencia armónica. Las familias se han dado cuenta que tienen diversas maneras de enfrentar este confinamiento pues las condiciones de salud, económicas ni de seguridad no son las mismas para todos”, refirió. 

Asimismo comentó que en el ámbito familiar se están viviendo diferentes tipos de violencia como son la psicológica, física, sexual, patrimonial, económica y digital que se refiere a la explotación sexual que sigue y nunca se fue con el confinamiento y lo que ha hecho es variar sus métodos de enganche.

Detalló que todos están sufriendo los estragos emocionales de la pandemia, en los menores de edad ha aumentado la ansiedad; en los adolescentes, la adicción a los medios digitales; en los universitarios aumentó la depresión; en los adultos el desgaste de la conciencia y en las personas de la tercera disminuyó dramáticamente su calidad de vida.

Finalmente dio algunas estrategias para evitar un estallido de violencia, como identificar los tiempos y necesidades de las personas que viven contigo; mantener un horario constante; organizar en el entorno un diálogo y dividir la carga de trabajo y responsabilidad entre todas las personas que integran la familia.