Después de 33 días de haber permanecido privado de su libertad en Los Ángeles, California, y Nueva York, acusado de presuntamente proteger a un  ex operador de los Beltrán Leyva, el general Salvador Cienfuegos llegó ayer por la tarde al Aeropuerto Internacional de Toluca y durmió en su domicilio particular.

En oficinas del hangar de la FGR, el militar fue notificado de que existe una investigación penal en la que se encuentra involucrado, basada en la información proporcionada por EU.

“A las 19:12 horas, el General Cienfuegos se retiró de las oficinas de la FGR en el hangar de Toluca, terminándose así las diligencias ministeriales correspondientes”, se informó en un comunicado

Cienfuegos viajó a México en un el Jet privado Gulfstream IV, matrícula N40VC, propiedad de la empresa Prime Jets que despegó del aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey, según información del diario Reforma.

 Ayer por la mañana, en la sala del tribunal en Brooklyn, la jueza Carol B. Amon, abrió la sesión aclarando que la orden de desestimación por narco y corrupción provenía de los más altos funcionarios federales.

El Fiscal Seth DuCharme reconoció que la orden procedía directamente del Fiscal General de EU, William Barr, y aunque aseguró que el caso era sólido, justificó que fue una negociación política.

 “Hubo un equilibrio, francamente, entre el interés del Departamento en llevar a cabo este caso particular y el interés de EU en las relaciones exteriores”, dijo DuCharme.

Pero la jueza le aclaró que en México lo esperaba la justicia. “No tengo ninguna razón para dudar de la determinación del Gobierno de EU y de que las autoridades mexicanas desean sinceramente continuar con una investigación y un posible enjuiciamiento de este acusado”, señaló.