En contraste con los controles estrictos que decretó el gobernador Miguel Barbosa para los comercios establecidos formalmente el día de ayer, ambulantes del centro de la ciudad desacatan medidas sanitarias como sana distancia y el uso de cubrebocas.

Organismos empresariales han manifestado su inconformidad con la disparidad de condiciones que han puesto los gobiernos municipales y estatal para la reactivación comercial.

En las inmediaciones del mercado Cinco de Mayo en el centro de la ciudad, las vialidades están invadidas por informales, muchos de ellos no ocupan cubrebocas ni guardan espacios de más de metro y medio entre sus puestos.

Gustavo, vendedor de fundas y accesorios para celulares en la 6 poniente, declaró que hasta el momento no han sido buscados por autoridades municipales para regular sus condiciones de trabajo. Especificó que no le preocupa el reingreso del comercio formal, pues su clientela está bien definida.

Rosario, dueña de una zapatería, consideró injusta la condición de venta entre ambulantes y locatarios, pues ellos no pagan impuesto alguno al ayuntamiento ni parecen estar obligados a cumplir con medidas sanitarias a diferencia de ella, que necesita permisos y un estricto control de afluencia en su local.

Por otra parte, el tianguis que se instala cada fin de semana sobre el camellón del Camino Real a la Resurrección, en el norte de la ciudad, desde el inicio de la pandemia no cesó sus actividades.

Sin embargo, reiteran vendedores su preocupación, pues sospechan que hasta seis de ellos, todos adultos mayores, pudieron haber fallecido a causa del virus en los últimos tres meses.