“Estudiar medicina me alejó de mí familia, es muy bonita la profesión de médico, pero merece muchos sacrificios”, compartió la doctora Lizett Sánchez, quien es originaria del municipio de San Martin Texmelucan Puebla y que, desde hace más de 10 años, tuvo que salir de su hogar para cumplir su sueño.

La carrera de Lizett Sánchez ha sido difícil, expresó, pues ha tenido que viajar a varios estados para poder seguir con su sueño. 

Para ella fue un triunfo personal haber pasado el examen de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, donde estudió medicina general para después hacer su residencia en urgencias en Orizaba, Veracruz, hasta obtener su plaza en el estado de Guanajuato.

Al recientemente haber dado a luz, no ha podido regresar a su trabajo en el hospital, pues sería blanco de contagio fácilmente. Sin embargo, ha platicado con sus compañeros sobre la situación que viven en el hospital: “me comentan que ellos mismos deben comprar  su equipo de protección, que sale alrededor de 700 pesos ya que en el hospital no les brindan  la protección suficiente; en lo que respecta a mí, me suspendieron temporalmente  pagando la mitad de mi salario”.

Lizett Sánchez compartió, como trabajadora del sector salud, que “es urgente que verdaderamente el gobierno no disfrace las cifras de la gente que está contagiada por el Covid-19 y que apoyen a los médicos, al menos con el equipo mínimo de protección”.

Por último, a nombre de sus compañeros en Guanajuato y cómo poblana, pidió al gobierno que dote de apoyos a los hospitales del país, asimismo, exhortó a la población a que pare las agresiones que se han suscitado hacia algunos médicos: “nos critica la gente, nos agrede, pero no se han puesto a pensar que sin nuestra ayuda y preparación, mucha gente no tendría la ayuda necesaria”.