Por su elevado nivel de encriptapción, aplicaciones como WhatsApp y Telegram, se convirtieron en herramientas del crimen organizado para coordinar comunicaciones sensibles, incluidos asesinatos y envíos de droga.

Funcionarios del gabinete de seguridad en México confirmaron que ese tipo de mensajes son prácticamente imposibles de penetrar, pues utilizan información encriptada de un punto a otro, muy diferente a lo que ocurre con una llamada telefónica o un SMS, que pueden ser monitoreados por distintos tipos de equipos, según una nota del diario Milenio.

“Hemos visto cómo los cárteles de drogas transnacionales trasladan cada vez más sus comunicaciones a estas plataformas encriptadas, disponibles comercialmente, diseñadas para bloquear el acceso legal", sostuvo en julio pasado el fiscal estadunidense, William Barr.

Los criminales prefieren hacer llamadas a través de la aplicación y no por medio de la telefonía celular convencional, pues de esta manera se sienten más seguros ante la posibilidad de que sus teléfonos estén intervenidos.

Al utilizar WhatsApp como su método de comunicación principal, los narcotraficantes evitan que agencias de inteligencia puedan realizar escuchas telefónicas autorizadas por un juez, el cual por años ha sido el método principal para espiar sus movimientos.