A pesar de haber de levantado denuncia por allanamiento y robo a casa habitación desde el pasado sábado 14 del presente mes, la familia de Luis Enrique Arellano no recibió mayor apoyo por parte de la policía del municipio conurbado, luego de que presuntamente trabajadores de una construcción aledaña a su vivienda irrumpieran en su domicilio.

De acuerdo con su testimonio, Arellano y su familia regresaban en la madrugada del sábado 14 de julio a su domicilio -ubicado en la calle Quetzalcóatl de la colonia Ex Hacienda Sta. Teresa en San Andrés Cholula- cuando se percataron que diversas de sus pertenencias -vestimentas, aparatos eléctricos domésticos, consolas de videojuegos entre otros objetos de valor- habían sido sustraídas del inmueble.

Además de esto, los ladrones habían dejado condones inflados encima de cada una de las camas de su esposa e sus hijas, quienes también fueron testigos de que sus prendas de ropa interior habían sido esparcidas intencionalmente en el pasillo principal de la vivienda de una manera sexualmente sugestiva.

Ante este amargo espectáculo, la familia decidió contactar al 911, quienes despacharon cuatro unidades vehiculares de la Policía municipal de San Andrés Cholula, que realizaron un recorrido dentro de la vivienda para después comprometerse con Arellano y su esposa a realizar un acta de hechos, cosa que nunca ocurrió.

Sin embargo, la familia tuvo que esperar hasta entrada la noche de ese mismo día para que peritos y elementos de la Fiscalía General del Estado de Puebla realizaran una investigación dentro de la vivienda, en donde al parecer no lograron encontrar huella alguna de los perpetradores del ilícito pese a que éstos habían tocado con sus manos descubiertas varios de los objetos que no pudieron robar por su peso y tamaño.

Temiendo que los invasores regresaran a su hogar, Luis Enrique y su esposa decidieron hospedarse con sus hijas en otro inmueble para evitar exponerse ante una nueva agresión, por lo que su vivienda quedó expuesta y sin vigilancia la mayor parte del domingo 15 de julio.

Desenmascarando a sus victimarios

Pese al trauma vivido, Luis Enrique y su esposa decidieron regresar el lunes 16 para cerciorarse del estado de su vivienda, en donde esta vez se percataron que una de las pantallas, que los ladrones habían dejado atrás durante el robo del día sábado, ahora ya no se encontraba presente en su vivienda.

Desesperados, ambos acudieron con una de sus vecinas, quien les permitió acceder a su sistema de vigilancia audiovisual de su propiedad, en donde presenciaron cómo tres albañiles que laboraban en una construcción -propiedad de Mónica Williams- colindante a su casa escapaban cargando varias mochilas en donde transportaban presumiblemente las pertenencias hurtadas desde el día sábado.

Asimismo, pudieron apreciar huellas que denotaban que habían ingresado por la parte superior colindante con la casa en venta propiedad de José Luis, hijo de la mencionada Mónica Williams. Cabe señalar que dicho inmueble está deshabitado por encontrarse en venta.

Ante esta situación, la pareja acudió con el mencionado José Luis para comunicarle su situación, quien les concedió acceso a su propiedad, en donde encontraron una de las pantallas hurtadas de su casa y que por su gran tamaño no habían podido transportar los ladrones.

No obstante, a pesar de que los albañiles involucrados en el atraco se encontraban laborando para Williams y su madre en otra de sus construcciones, el primero se negó a proporcionar datos de los mismos a Luis Enrique y a su esposa, quienes se resignaron únicamente a recuperar su televisión robada.

El objetivo era violar a las mujeres, señaló experta

Debido a la falta de apoyo por parte de la mencionada policía municipal, Luis Enrique decidió contratar a una criminóloga especializada en casos como el vivido por su familia, quien luego de examinar la evidencia dejada por los allanadores, determinó que el objetivo de estos podría ser violar y abusar sexualmente de su esposa y de sus dos hijas, puesto que usualmente quienes cometen esta clase de delitos suelen dejar preservativos –como los encontrados en sus camas- a manera de intimidación hacia sus víctimas, no obstante, dado que la casa se encontraba vacía, los invasores decidieron hurtar objetos de valor.

A pesar de que han transcurrido cuatro días desde que su familia y él presentaron denuncias en la Fiscalía, Luis Enrique afirma que hasta este momento espera la acción de la policía ministerial para la detención de los presuntos culpables, pues siguen laborando en la construcción de las casas en venta, con el terror que esto significa para su familia y los vecinos.