Sociedad
Inician jornada de oración contra la división en la iglesia y en la sociedad
Informa el obispo auxiliar de Puebla, Felipe Pozos Lorenzini que el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa continúa en fase de recuperación en su domicilio con el objetivo de regresar lo antes posible a sus actividades
El obispo auxiliar de Puebla, Felipe Pozos Lorenzini, dio a conocer que inició en la arquidiócesis una jornada de oración para pedir por la unidad y la armonía en la propia iglesia católica y en la sociedad.
Al encabezar la misa dominical en la catedral de Puebla, en lugar del arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, que continúa en proceso de recuperación tras sufrir un infarto hace una semana, Pozos Lorenzini resaltó la importancia de implementar acciones para evitar la división social.
“En muchas parroquias hay fieles que prefieren mejor al vicario que al párroco. En las comunidades religiosas también hay hermanas que están a favor de la madre superiora y otras a favor de la madre vicaria. En la diócesis, en las parroquias, en los movimientos, hoy se nos invita a la unidad”, comentó.
Ante fieles católicos, Pozos Lorenzini resaltó la importancia de que la sociedad poblana acepte la diferencia en los demás y llamó a cada persona a cambiar para convertirse en factor de unidad.
“Estamos en el octavario para pedir por la unidad de los cristianos. Cada año, del 18 de enero al 25, es una semana deoración para pedir por la unidad. ¿Por qué hay división? ¿Dónde está el problema? ¿Acaso Cristo está dividido? San Pablonos daba la respuesta y nos decía: que no haya divisiones entre ustedes. Estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar. ¿Por qué hay divisiones? Porque no hay un mismo sentir y un mismo pensar. Lo que decía San Agustín: hay que tener unidad en lo esencial, hay que aceptar la diferencia en los demás pero sobre todo caridad”, comentó.
Continúa arzobispo en fase de recuperación
Por otra parte, Pozos Lorenzini destacó que el arzobispo, Víctor Sánchez Espinosa, continúa en fase de recuperación en su domicilio con el objetivo de regresar lo antes posible a sus actividades cotidianas.
“Gracias a Dios, después del infarto, que no fue tan grave como se temía, el señor arzobispo nos acompaña con su oración en estos días que el Señor le concede para el reposo. El agradecimiento a su familia, que desde el momento que llegó al hospital no se separó en ningún momento; a sus sacerdotes, que son sus colaboradores más cercanos, a las autoridades federales, estatales y municipales y todos los que se hicieron presentes de una y otra forma. El arzobispo está muy agradecido con Dios y con todo su pueblo que peregrina”, apuntó Pozos Lorenzini.