Más de 200 millones de personas no tienen empleo y este es un rostro cruel de las desigualdades existentes en el mundo, escenario en el que la Organización Mundial del Trabajo (OIT) afirma que  está lista para colaborar con todos los actores del desarrollo y lograr el progreso de la justicia social.

Según el estudio de la OIT, Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, unos 201 millones de personas estaban desempleadas en 2014, lo cual representa un incremento de 30 millones de personas desde el comienzo de la crisis económica y financiera en 2008.

Los jóvenes están desproporcionadamente afectados, con alrededor de 74 millones de jóvenes (entre 15 y 24 años) sin empleo en el último año.

La agenda de la OIT propone alcanzar para 2030 el empleo pleno y productivo y un trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluyendo a los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.

En particular pretende, en un periodo de cinco años, reducir considerablemente la proporción de jóvenes desempleados que no siguen educación o formación alguna a través del desarrollo e implementación de una estrategia global de promoción del empleo juvenil.

Entre sus metas para promover el crecimiento inclusivo y el trabajo decente se encuentra el apoyo al emprendimiento, creatividad e innovación, así como el incentivo a la formalización y crecimiento de las pequeñas y medianas empresas.

Pide adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a la esclavitud moderna y a la trata de seres humanos. Actualmente, 21 millones de personas están en trabajo forzoso.

Los Estados miembro de las Naciones Unidas se comprometerán además a garantizar la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil y a poner fin al trabajo infantil en todas sus formas para 2025. La OIT estima que 169 millones de niños son víctimas del trabajo infantil.