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Gobierno
Autorizan 1 año para construirlo y 50 para operarlo
La construcción del tren turístico Puebla-Cholula alterará la calidad del agua de los ríos Atoyac y Rabanillo, ante posibles derrames accidentales de materiales pétreos y residuos domésticos, informó el gobierno del estado a la Secretaría del Medioambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Sin embargo, la dependencia federal autorizó la ejecución del proyecto por una vigencia de un año y otorgó otros 50 años para la “operación y mantenimiento” del mismo.
Así lo expone la Semarnat en el oficio con folio SGPA/DGIRA/DG 10761 que emitió en diciembre de 2014 para autorizar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que la Secretaría de Transportes presentó un mes antes sobre la construcción de la nueva línea férrea.
El proyecto se encuentra en su etapa de licitación. Su costo será de 800 millones de pesos, aproximadamente, y tiene como fin convertirse en una atracción turística que conecte al primer cuatro de la capital del estado con la zona arqueológica de San Pedro y San Andrés Cholula.
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En el referido documento, el gobierno del estado expone que entre los principales riesgos de impacto ambiental que la obra tiene se encuentran la alternación del agua que corre por los ríos Rabanillo y Atoyac, pues las labores de desempalme, cortes, excavaciones, rellenos, conformación de superestructura y tendido de la carpeta asfáltica, podrían derivar en derrames accidentales de materiales pétreos (derivados del petróleo) y residuos “domésticos” en esos cauces.
Para mitigar los daños, la dependencia estatal propuso tender una malla sobre las vertientes, planteamiento que a criterio de la Semarnat fue suficiente para autorizar la construcción del tren.
Otros de los riesgos ambientales que advirtió la administración estatal consisten en una posible alteración de las propiedades físico-químicas calidad del suelo que recorrerá el ferrocarril, debido al desempalme del terreno en la etapa de construcción y por el probable derrame de combustibles.
La Semarnat indica en el documento que “los impactos ambientales que serán generados son poco significativos, además de que la promovente (el gobierno estatal) tiene considerada la realización de las correspondientes medidas de mitigación y compensación, con lo cual se pretende revertir dichos impactos”, por lo que autorizó el proyecto.
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Otorgan un año para la construcción y 50 años para la operación y mantenimiento
Aunque la administración estatal no ha informado quién se encargará de la operación del tren turístico, la Semarnat autorizó un periodo de un año para la construcción de la obra y otro por 50 años para el mantenimiento y la operación.
La dependencia subraya en el documento que los alcances de la autorización que otorga son meramente ambientales, por lo que estos no se refieren a algún tipo de concesión de la obra.
La Semarnat añadió que el periodo de 50 años podrá ser modificado a petición del gobierno del estado.
“La presente autorización tendrá una vigencia de un (1) año para llevar a cabo las etapas de preparación del sitio y construcción de las obras del proyecto. Asimismo tendrá una vigencia de cincuenta (50) años para la operación y mantenimiento, vigencia que estará condicionada a la operación del proyecto. El primer plazo comenzará a partir del día siguiente de que sea recibida la presente resolución, y el segundo plazo iniciará al término del primero…”
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