Nación
El Chapo, el mito de un benefactor que regala dinero y medicinas
Un sector de la población ha creado su propio mito de El Chapo y lo ha vestido con las virtudes que lo acercan a la santidad
Desde hace años, en la sociedad mexicana se fortaleció el mito del delincuente que roba a los poderosos para favorecer a los necesitados. A uno de los maleantes a los que se les atribuyen virtudes casi de un santo es a El Chapo.
En muchas comunidades se repite en voz alta que Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo Guzmán, dio dinero para construir templos y escuelas, y que patrocinó tal o cual proyecto para beneficiar a la comunidad.
Sin embargo, al parecer esas obras no existen más que en la mente de las personas que propalan esas especies.
De acuerdo con información periodísticas, el alcalde de Badiraguato, Sinaloa, afirma que el jamás ha visto una empresa montada por El Chapo que esté generando empleo. Asegura que el narcotraficante no ha hecho obra pública, una cancha, una techumbre, un drenaje, una escuela, un sistema de agua potable, una casa de salud o un hospital que se pueda señalar como una obra de Guzmán Loera.
A lo largo del país se repiten historias que describen una especie de compromiso social de El Chapo con la gente pobre, se dice que les envía medicinas y que incluso les manda agua potable a los que son víctimas de desastres naturales. Pero nadie da pruebas de la bondad de Joaquín Guzmán Loera.
Un sector de la población ha creado su propio mito de El Chapo y lo ha vestido con las virtudes que le ha dado la gana.
De acuerdo con el mito, El Chapo no es un criminal violento, sino un delincuente que respeta códigos; Joaquín Guzmán no es un narcotraficante, sino un agricultor que aventaja a sus competidores.
Una cosa es cierta, la fuga del El Chapo alegró a gran parte de la sociedad, y en las redes sociales se pudo apreciar que la gente lo admira más a que muchos personajes de la política.
Crédito de la foto www.milenio.com