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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Gentleman de Cinépolis se presenta a declarar ante la PGJ

Los hechos fueron grabados y difundidos en YouTube, lo que ocasionó gran malestar por la actuación del presunto asesor gubernamental

Gentleman de Cinépolis se presenta a declarar ante la PGJ

José Manuel Hernández Rangel, quien fue bautizado en redes sociales como el Gentleman de Cinépolis, se presentó ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) con un amparo y acompañado de personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) para declarar sobre lo ocurrido en el complejo Cinépolis de Morelia, Michoacán.

En importante apuntar que el hombre no es asesor del gobierno federal ni funcionario y sí un cirujano dentista.

Cabe señalar que Hernández Rangel acudió al cine y algo le molestó, por lo que se identificó como asesor del gobierno federal y amenazó a los trabajadores que lo atendían.

Los hechos fueron grabados y difundidos en YouTube, lo que ocasionó gran malestar por la actuación del presunto asesor gubernamental.

Tras tener conocimiento de que era buscado por la autoridad ministerial, José Manuel Hernández se presentó ante la PGJ, pero lo hizo con un amparo para evitar ser detenido.

El presunto asesor del gobierno federal buscó intimidar a trabajadores de Cinépolis en Morelia, a quienes incluso les aventó un producto.

El hombre era acompañado por una mujer, quien sólo contempla la escena sin intervenir.

En el video colocado en YouTube se observa a la pareja en uno de los módulos de dulcería de la cadena de cines, pero a él se le observa molesto y advirtiendo a los trabajadores que “se equivocaron de persona”, esto tras mostrarles la carátula de su celular.

“Acabo de hablar con él hace 20 minutos, soy asesor del gobierno federal”, señala el hombre, quien fue bautizado en redes sociales como el gentleman de Cinépolis en Morelia.

Además el hombre advierte: “Para que hagan sus idioteces, aquí no, conmigo no”.

“Tengan cuidado, tengan cuidado”, continúa amenazando el hombre, quien además les advierte a los empleados que al otro día irán unas personas, pero no se sabe a qué acudirían y si cumplió su amenaza.

El enojo de la persona llega al punto de quitarle un producto que llevaba su acompañante y arrojárselo a quienes lo estaban atendiendo.