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Dialogan en UPAEP sobre perspectiva de familia y sociedad
La familia es el corazón, cuna y baluarte de la vida, aseveró Ana Jaqueline Louvier Nava
En el marco del XIV Encuentro Internacional de Centros de Cultura, organizado por la UPAEP para abordar el tema “perspectiva de familia hacia una nueva sociedad”, Louvier Nava, dijo que “hablar de la familia monoparental es hablar de una realidad con la que se enfrenta la sociedad actual y que va en aumento, además de que desde sus orígenes tiene una particular complejidad al integrar situaciones familiares y sociales muy diversas, algunas de las cuales siempre han existido, mientras otras, son nuevas”.
Indicó que la monoparentalidad se encuentra vinculada con la natalidad, particularmente con el número de madres solteras que va en aumento de manera significativa, debido a situaciones como familias disfuncionales, ignorancia sobre la sexualidad, falta de asertividad, pérdida de valores, abuso sexual, etcétera.
Señaló que de los niños que nacen en nuestro país, el 40 por ciento lo hacen fuera del matrimonio. Algunos de ellos son hijos de adolescentes —2 de cada 10 adolescentes se embarazan— o de mujeres que desean vivir la experiencia de la maternidad sin estar casadas.
Agregó que otro vínculo relacionado con la monoparentalidad es la relación matrimonial, en donde se pueden observar diferentes situaciones como la separación, el divorcio y la viudez; otro lazo es el ordenamiento jurídico –procesos de adopción-, en donde lo ideal es que el niño que es entregado en adopción goce del derecho de tener un padre y una madre. Pero señaló que en algunos casos muy particulares se permite que el niño esté en una familia monoparental.
De igual forma, dijo que están la situaciones sociales, en donde se puede dar la ausencia del cónyuge por motivos de trabajo, encarcelamiento, enfermedades prolongadas y emigración, por mencionar algunos, y añadió, “los elementos más significativos que comparten todas ellas, son la presencia de un solo progenitor en el hogar familiar, la presencia de uno o varios hijos en el hogar y la dependencia de cada uno de ellos”.
Al hablar de las cifras que arroja el Censo de Población y Vivienda del año 2010 sobre el caso de la familia monoparental, apuntó que el 18.5% de los hogares son monoparentales y de ellos, las mujeres encabezan dichos hogares en un 84%, -la custodia de los hijos se queda con la madre y se registra la ausencia del padre-.
Reiteró la académica que los niños en situaciones de monoparentalidad, tienen el doble de posibilidades de sufrir graves problemas de comportamiento o emocionales si se comparan con los niños de familias unidas y con padres casados. Por lo tanto, dijo que los niños que nacen en el seno de una familia unida tienen más posibilidades de prosperar en la vida, porque “allí es en donde aprenden a amar y son amados de manera incondicional”.
En su intervención, Adrián Cano Prous, Investigador del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica y Clínica de la Universidad de Navarra, España, indicó que en el caso de España y otras partes del mundo, va en aumento el número de divorcios y se está disparando la cohabitación (vivir juntos), lo que provoca una falta de compromiso ante la relación que puede tener consecuencias graves, sobre todo, cuando se tiene un hijo.
Asimismo, dijo que con las rupturas de parejas y desintegración de la familia, y no tener presentes las identidades maternas o paternas, se corre el riesgo de que los hijos crezcan con un desequilibrio en cuanto a madurez personal. Abundó que en España los matrimonios tienen una media de 15 años de convivencia antes de llegar a su término.
Con respecto al avance de las tecnologías indicó que éstas traen sus riesgos a través del Internet, los miembros de la familia se ven amenazados por la presencia masiva de páginas pornográficas que están al alcance de los niños y jóvenes principalmente, sin la supervisión de un adulto, “facilita la adicción y sus repercusiones hacia el interior de la familia no se hacen esperar, en los adolescentes sin una consolidada madurez psicológica vulnerables a las ofertas de la red, pueden producir una distorsión del concepto antropológico de la sexualidad, alejándolos de los conceptos verdaderos de la misma. Para los adultos el uso de estas prácticas supone la transformación de la persona amada en un sujeto de placer, deshumanizando toda relación amorosa interpersonal, con el riesgo de caer en una verdadera adicción hacia la pornografía”.
Asimismo, dijo que el mal uso de las tecnologías, supone un riesgo elevado para los pilares fundamentales donde se asienta el verdadero amor humano, fuente única de nuestra felicidad que es la familia.
Cano Prous, manifestó que “el amor no tiene que estar peleado con la modernidad, actualmente se vende la idea que si no te entregas corporalmente no amas a la otra persona. El amor verdadero tiene una esencia que trasciende por encima de todo, la modernidad caduca. El amor conyugal se basa en 5 aspectos indisolubles: unidad, indivisibilidad, incondicionalidad, fidelidad y apertura a la procreación, con un sentido alto de responsabilidad y compromiso de ambas partes”.
En tanto, María Isabel Cárdenas, Responsable del espacio intercultural del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona, declaró que dentro de la familia debe prevalecer el amor, el respeto y la fidelidad, porque sólo de esta forma se podrá vivir en armonía y por consecuencia esto se reflejará en el comportamiento de la sociedad.
Abundó que la mayoría de las agresiones físicas al interior del matrimonio proviene de los hombres, mediante la cual buscan tener el control por encima de otras personas, pero la mujer también no se queda atrás, al ejercer la violencia con los hijos y en contra del cónyuge.
Agregó que la pareja es la unidad social en donde pueden surgir tanto el más sublime de los sentimientos amorosos como las pasiones más bajas y destructivas, al agregar que “la vida en común está llena de obstáculos, alternándose entre las tensiones internas y externas, de las dificultades y el ciclo de vida con sus diferentes problemáticas”.
Por último dijo que el dialogo entre las parejas es el punto medular para reducir los índices de violencia familiar, porque al darse la presencia del sentimiento del amor y respeto, se da paso a la armonía y sana convivencia entre los padres e hijos.