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Sociedad
Se debe realizar todo el proceso para hacer un zapato; es decir, el recurtido, teñido y engrase
Ante la llegada de calzado de países asiáticos como China y Vietnam, Edna Mendoza, poblana egresada de la Maestría en Administración del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores del Tecnológico de Monterey (ITESM) Campus Puebla, diseñó una estrategia para rescatar a la industria mexicana de los zapatos, a partir de diseños basados en las necesidades de los pies de los habitantes del país.
La industria de los zapatos en México representa menos del uno por ciento de la producción nacional y se enfrenta a la competencia de otros países.
“Después de la crisis económica vivida en 2008, en la industria del calzado local quebraron el 25 por ciento de 80 productores y los empleos se redujeron al 50 por ciento; además, la fabricación semanal de pares de zapatos pasó de 700 a 200 en promedio por cada taller”, destacó la investigadora.
Ante el problema, la empresaria decidió establecer un esquema de negocio que aprovecha el talento y experiencia de zapateros que a causa de la crisis económica habían cerrado sus talleres.
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“Para competir es necesario producir pares de zapatos que superen la calidad de productos importados de China, principalmente. Esta calidad reside en la creación de diseños exclusivos, elección de forros de los usuarios, la comodidad de las hormas y su durabilidad. Actualmente un zapato importado de China o Vietnam dura aproximadamente de tres a 6 meses, y los que debemos producir se deben mantener en buen estado hasta por 10 años”, expresó.
A través de su propuesta, “Diseño Exclusivo en Zapatilla”, la egresada del ITESM Puebla resalta que para retomar las ventajas competitivas de la industria del calzado, la primera estrategia consiste en concentrarse en un mercado “que invierte en unos buenos zapatos, pero con la seguridad de que no tendrá que comprarse otros iguales en menos de un año”.
“Se debe realizar todo el proceso para hacer un zapato; es decir, el recurtido, teñido y engrase, lo que hace también la diferencia, pues debemos producir pares de zapatos meramente artesanales, algo que hoy día ya casi no existe”, apuntó Mendoza.