Sociedad
Natalia Jiménez, una joven hispana promociona invento de café en cubitos
En tan solo un año esta joven consiguió el apoyo de miles de desconocidos para crear su ahora creciente compañía de café en cubitos Jiva.
La joven hispana Natalia Jiménez aprovechó sus raíces colombianas para idear una nueva forma de preparar el café, unos cubitos solubles de gran aceptación que la llevaron a animarse a crear su propia empresa con apenas 23 años.
En tan solo un año esta joven consiguió el apoyo de miles de desconocidos para crear su ahora creciente compañía de café en cubitos Jiva.
Todo empezó cuando su madre trajo panelas (bloques secos de jugo de caña) tras visitar a sus parientes en Colombia y a Rodríguez se le ocurrió imitar esta técnica y crear cubitos con harina de café para evitar las largas líneas en las populares cafeterías, y así llegar temprano y despierta a sus clases en la Florida International University (FIU).
“Me gustaron mucho y me funcionaron muy bien”, dijo a Efe Rodríguez, quien estudia cursos de inglés y filosofía en este centro universitario de Miami.
A sus compañeros les gustó la idea de que los cubitos se convirtieran en café instantáneo y Rodríguez entendió que podía ser un producto con futuro.
Así aprovechó el portal de micromecenazgo Kickstarter para vender su idea a quienes serían sus futuros inversores.
“Kickstarter me ayudó a saber si el producto iba a funcionar en el mercado. Recibir comentarios, extender la línea y darnos a conocer”, explicó.
A través de tres campañas de recolección de fondos, Rodríguez logró recibir más de 100,000 dólares de casi 3,500 entusiastas, que apoyaron sus cubitos de café instantáneo para formalizarse con la empresa Jiva que la joven fundó con su pareja, Allen Gomberg.
Jiva tiene una línea que va desde el café clásico a sabores de vainilla, caramelo, avellana, moca, café fuerte y café descafeinado, a los que suma una oferta de cubitos de chocolate caliente que varía desde el normal al que tiene caramelo.
Rodríguez describió que su producto es gourmet, ya que proviene “de uno de los sitios más exclusivos para el café” en la zona de Ocamonte (Colombia) y que solo se procesa dos veces al año y de forma manual.
En dicha zona, la emprendedora añadió que el café “conserva más cantidad de sus nutrientes, ya que los árboles están sembrados bajo sombra en las alturas y es secado al natural”.
Puntualizó que Jiva “no contiene preservativos, no es un producto GMO (organismo genéticamente modificado), es libre de gluten y trabajamos dentro del mercado justo”.
“Trabajamos con cafetaleros jóvenes, igual que nosotros”, describió Jiménez, quien explicó que los mismos pertenecen a la organización sin fines de lucro colombiana Federación Nacional de Cafetaleros (FNC).
La FNC, compuesta por más de medio millón de miembros, tiene por misión mejorar las condiciones económicas y sociales del gremio y crear un ambiente de desarrollo tecnológico y sostenible.
Si bien la venta de Jiva se realiza en su portal de internet, Rodríguez agregó que tienen distribución en Canadá y México, aparte de llegar a otros continentes como Europa, Asia y Suramérica.
“Y nuestros clientes nos informan los usos que les están dando a Jiva. Desde llevar los cubitos para acampar o cuando no les gusta el café en la oficina”, dijo entre risas esta joven, quien explicó que hasta el momento han vendido 20,000 envases, que contienen alrededor de 24 cubos, cada uno de los cuales sirve para preparar una taza de seis onzas.
Para Rodríguez es un “orgullo” tener una empresa que “augura ser estable” en estos tiempos donde es “muy duro encontrar trabajo”.
“Sé que muchos jóvenes en mi posición no encuentran trabajo, y estoy feliz en tener algo hecho por mí misma”, aseguró la joven, cuyos planes para Jiva es agregar más sabores de café y crear cubitos de té.