El marco general que se debe tener en mente es el siguiente a fin de comprender el tema de la apuesta de las élites occidentales de llevar a cabo un reseteo mundial. Occidente está en decadencia. Sus élites han puesto en marcha estrategias para debilitar a China y Rusia que representan los polos emergentes que sustituirán (ya lo han logrado en el plano económico y militar) a Occidente que ha dominado el mundo y cuyo poder inició en 1492.
Estados Unidos sigue teniendo su poder y eso es innegable, pero desde el punto de vista de una perspectiva de futuro no tiene y nada ofrece al mundo salvo guerras interminables de las que por cierto su propio pueblo está enfadado. EE. UU. y Europa (sus élites) están empeñados en detener su declive.
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El trasfondo de la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, así como la guerra en donde se ha utilizado a Ucrania para enfrentarla con Rusia es el control de los energéticos. A EE. UU. le urge contar con un instrumento para sentarse en la mesa con China que cambie la ecuación de las negociaciones que hasta el momento le es adverso. La potencia económica del Oriente posee las tierras raras que son materia prima indispensable para producir todas las mercancías que en la actualidad representan los productos más apetecidos por el mercado de consumidores desde autos eléctricos hasta computadoras y teléfonos celulares, además de armas de guerra como son los drones y misiles. Que, dicho sea de paso, se le venden a Estados Unidos, pero con algunas restricciones.
Nadie, dentro de las élites, han propuesto llevar abiertamente al mundo hacia un reseteo mundial, un reinicio, como estrategia para detener la emergencia de China y Rusia. Por lo que de inmediato lo que desea es el control de la producción del petróleo y gas en el mundo. Entró a Venezuela y ahora controla la producción de petróleo de esa nación. Inició una guerra con Rusia con el fin de invadirla y controlar a la que occidente considera una especie de gasolinera. Después se embarcó en una segunda confrontación en el Golfo Pérsico contra Irán, Se ubica en una región que aporta aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial además de gas. En los tres casos, es controlar gas y petróleo que en la actualidad alimenta a China. La diferencia es que Irán no es Venezuela.
El problema es que tanto en Irán como en Ucrania la élite bancaria, tecnológica y empresarial estadounidense, europea y judía sionista está siendo derrotada. En el caso de Irán, Trump se vio obligado a firmar un memorándum de entendimiento que para efectos prácticos significó su rendición por lo menos en lo que respecta a la guerra llamada de los Cuarenta Días, iniciada el 28 de febrero de 2026. Existen elementos suficientes para decir que Estados Unidos está a punto de ser expulsado del Golfo Pérsico y de que el fin del Gran Israel, aspiración de los gobernantes israelíes no dejará de ser un sueño imposible. Tal vez Estados Unidos sea más poderoso militarmente hablando con respecto a Irán, pero cuando una nación carece de estrategia militar los resultados no le serán favorables.
Los europeos y Donald Trump han reforzado el apoyo al gobierno de Ucrania encabezado por Zelensky. Los rusos no sin dificultades han continuado su avance sobre el territorio. Aparte del Donbás, ahora han establecido un bloque naval a Ucrania en el Mar Negro frente al puerto más importante de Ucrania que es Odesa.
El objetivo no es otro que la economía ucraniana con el fin de debilitar al gobierno de corte sionista y fascista instalado desde 2014 en Ucrania. No se le debe de hacer caso a la campaña de propaganda activada por Europa en el sentido de que Ucrania puede ganar la guerra. Es un anzuelo a los jóvenes europeos para que se alisten en el ejército y vayan a morir por los Rothschild a los campos de batalla ucranianos.
Estos dos sucesos, pero principalmente la fortaleza iraní en su confrontación con Estados Unidos e Israel ha cambiado la relación de fuerzas poco a poco en la región y tiende a ser desfavorable para Israel que se había convertido en guardián de los intereses de EE.UU. en la región, más allá de que este último tiene su propia agenda en la creación del Gran Israel. El primer efecto es que Irán ahora es considerada una potencia militar mundial media y primerísima en la región del Golfo Pérsico. Lo que implica un debilitamiento del papel de Israel en ese lugar. Lo anterior ha ocasionado un proceso de realineamiento de las fuerzas de la región como por ejemplo el papel de Pakistán, una potencia militar muy cercana a los iraníes.
Pakistán ha empezado a promover la creación de un grupo de naciones que estabilice a la región en donde de entrada participan Arabia Saudita, Pakistán, Turquía y Egipto. Los antiguos grupos como Hezbolá, en Líbano, se han convertido en fuerzas militares capaces de hacer frente e infringirle derrotas a Israel debido al uso de tecnologías modernas en la guerra. Este grupo ha logrado bombardear Tel Aviv, la capital de Israel y detener la ofensiva en el sur del Líbano a pesar de los acuerdos del gobierno libanés de entregar el sur del país a los israelíes. Por otro lado, la creencia de Israel y Estados Unidos de construir un paraíso en las costas de Gaza está por verse. Los iraníes han dicho que no han olvidado a los palestinos de ese lugar.
El impacto que tuvo y tiene la guerra ya ha dejado huellas en la economía mundial que será imposible eludir a mediano plazo. Irán vuelve a cerrarse el estrecho de Ormuz, después de la violación del acuerdo de entendimiento. Se suspende de nueva cuenta el envío de petróleo a los países que antiguamente lo recibían del Golfo Pérsico. Se trata de un déficit de petróleo que viene desde el 28 de febrero a pesar de que después de la firma del Memorándum de entendimiento Irán acabó con el petróleo que esperaba almacenado en los barcos sin poder ser distribuido. Estados Unidos se reabasteció de petróleo y municiones.
Al reiniciarse la guerra Estados Unidos dirigió sus ataques a infraestructura civil como puentes, áreas agrícolas y puertos. Lo que llama poderosamente la atención, pero tiene una lógica, es que los ataques se dirigieron hacia la estructura que forma parte de la ruta de la seda que vincula económicamente a Irán con China y la estrategia de esta nación de la Ruta de la Seda y la Franja en el mundo en la que Irán es clave junto a Pakistán. Se trata del puerto de Chabahar y puente ferroviario Aq Taqeh Khan.
Se puede recrudecer todo porque Arabia Saudita puede ser atacada por los huties de Yemen quienes tienen la fuerza suficiente para cerrar el estrecho del mar rojo: Bab el-mandeb. Irán bombardeó el puerto de Fujairah por donde el petróleo de los emiratos puede fluir a los mercados.
El cierre del estrecho tendrá un efecto adicional al petrolero. No solo dejó de fluir petróleo sino también gas y, por tanto, productos que son indispensables para la agricultura como el nitrógeno y la urea. Aunque se pueda sustituir por gas y petróleo de otros lugares las restricciones impuestas al estrecho tendrán un efecto en la producción agrícola a partir de este año. Esto afectará a la sociedad en general y de manera particular a segmentos de la población que viven en el campo y que son pequeños productores, pero también en general impactará a los consumidores ante el alza de los precios en los fertilizantes indispensables para la producción agrícola, así como con respecto a la oferta de bienes agrícolas.
Ante este escenario general, Trump se encuentra en una situación complicada debido a que a los estadounidenses no les gusta la guerra. El ahora presidente de Estados Unidos puede perder las elecciones intermedias debido a una guerra en la que, por otro lado, no le está yendo bien. Ante eso ha tenido que establecer un control sobre los medios de comunicación de masas con el fin de que las noticias que lleguen al auditorio estadounidense sea su opinión y versión falseada de la guerra. Aun así, las encuestas no le favorecen.
Si pierde las elecciones que es muy probable puede ser enjuiciado por las múltiples acusaciones que tiene. Lo que ha hecho es endurecer sus políticas internas aumentando el poder de ICE al interior de Estados Unidos. En días recientes, aunque sin evidencias, dio a conocer información de la supuesta intervención de China y Rusia en las elecciones estadounidenses.
Previamente, y debido a los efectos de la guerra en la economía mundial y ante los cuales Trump parece que no tiene intención de retroceder debido a que los Estados Unidos ya han vivido esta experiencia incluidos los mundiales de futbol. El estado de guerra y seguir con la vida política local como si nada pasara, no obstante que esta coyuntura ocurre en un escenario de declive de los Estados Unidos lo que no es cualquier detalle.
También, como una muestra de fuerza ante la presión de la guerra y las elecciones a las que apuestan Irán, China y Rusia, aunque se entiende que lo ven como un factor adicional pero relevante. En este escenario ha surgido el tema del llevar las cosas a una crisis mundial en donde a río revuelto las élites puedan reposicionarse en el mundo ante Rusia y China.
En razón de un escenario que favorece a las fuerzas emergentes como los son China y Rusia, a que van ganado las guerras, Irán se ha convertido en una potencia militar regional, China tiene el control de las tierras raras, Rusia es una potencia militar. En este contexto cualquier intento de reseteo de la economía mundial resultará favorable para quien está mejor posicionado: los vientos apuntan hacia el Oriente.
Lo del reseteo es un farol.