El fallido examen de admisión (en la UNAM) es la manifestación de algo mucho más profundo que afecta al sistema educativo de lo que es la educación superior en México. El modelo educativo que se ha quedado anquilosado en el tiempo y como parte de ese estancamiento se presentan síntomas (incapacidad) para llevar a cabo un examen de admisión que debería ser resuelto con la mano en la cintura por tratarse de la Máxima Casa de Estudios del país. Sacrificar a Patricia Dávila es convertirla en un chivo expiatorio. El rector (Lomelí) es un personaje incapaz. No es nuevo, lo ocurrido en la UNAM, en un caso tan simple, muestra el sin rumbo de la educación superior. La educación universitaria pide a gritos un proyecto de reforma de la educación universitaria.
Las universidades desde su nacimiento, responden a un interés que se ha expresado de manera distinta de acuerdo a cada momento histórico, pero que en general tiene un punto histórico común, atender los vacíos de saber que existen en ese momento y para los que no se tiene respuesta de parte de quienes gobiernan. Durante la modernidad esa preocupación se tornó profundamente humanista. El sistema educativo universitario del periodo neoliberal se preocupó no por el saber sino por el producir profesionistas acríticos no ocupados en el saber sino en el hacer. Las universidades se enfocaron en titular profesionistas al por mayor con el fin de que se incrustaran en un modelo productivo que finalmente ya no existe: la globalización. El proyecto que se requiere de universidad es algo totalmente distinto. Aquellos proyectos se dirigían a épocas y ahora vivimos una nueva era que coincide con una nueva época.
Más artículos del autor
Modificar el paradigma. En el mundo de hoy urge un nuevo proyecto de educación superior con el fin de crear un saber orientado a dar respuesta a una serie de anomalías que se han presentado y acerca de las cuales no se tiene respuesta precisa del saber con el que contamos. Por lo que se requiere, para un fenómeno como ese, formar generaciones y no únicamente expertos porque se trata de una nueva era en donde los cambios geológicos ocupan un lugar fundamental. El más relevante de todos es el cambio climático cuyo componente o responsabilidades del modelo de producción capitalista poco se cuestiona, pero bueno no es el punto. El sistema educativo universitario debe ajustarse en torno a la creación de instrumentos que se constituyan en una fuente del saber para atender esa anomalía, que implica cientos o miles de años. Es verdad que se ha fomentado la creación de carreras a nivel licenciatura y posgrado relacionados con el ambiente, es un buen paso, pero dentro de un esquema educativo caduco, del siglo pasado.
¿Qué más se requiere? Se requiere un proyecto educativo de educación superior renovado, con una visión de mediano y largo plazo con la intención de reconstruir las tradiciones civilizatorias humanistas, pero muy largo plazo en función del contexto en que se deben pensar. sustentados en modelos culturales milenarios. Su fuerza y potencia que proyecten no se recoge de los ambientes contagiados odio, veneno, tóxicos y prácticos que existen ahora en el ambiente discursivo de occidente en el marco de su decadencia ya generalizada en donde no se encuentra ni se les pueda dar una por buena. Es un modelo más dirigido por el sionismo israelí y de los dueños del dinero y la tecnología de la IA, que no aportan nada a un proyecto que le de continuidad al mundo civilizatorio. Lo que ha ocurrido en Gaza, Cisjordania, Líbano y Yemen, deben ser condenados pero concebido su futuro en un marco humanitario distinto al que ofrece los sionistas israelíes.
La época de la información y la IA requiere de revolución de la educación superior que atienda las necesidades técnicas, tecnológicas, productivas y sociales, pero sobre todo espirituales, del saber, que abarque a la sociedad en conjunto con el fin de evitar que (la sociedad) sea aplastada por la nueva época que vivimos de la información y la IA. Se trata de una gran reforma educativa como parte de la revolución cultural y de las conciencias. Un proyecto de educación total, sustentada en conocimientos universales, humanistas, críticos a los que debería tener acceso toda la sociedad. Si estos intentos se han llevado a cabo en épocas (como el terminar con el analfabetismo) en donde las dificultades técnicas implicaban ir casa por casa, comunidad por comunidad, ahora con los avances tecnológicos es increíble no intentarlo con las ventajas tecnológicas de ahora. Es un “crimen” condenar a la mayoría de los hombres y mujeres a niveles de educación primaria y secundaria. Sacar a millones de la pobreza debe acompañarse con elevarlos de la educación primaria y secundaria a la educación universitaria.
El modelo educativo actual de México, que es un modelo educativo que viene de la cultura educativa occidental, restringe y delimita el acceso a la educación a la mayoría de la población, por lo que termina siendo elitista, clasista, excluyente. Está impregnado de la idea de educar y profesionalizar a un segmento de la población que debería sostener técnica, administrativa, política e ideológicamente al sistema industrial. Miles de escuelas primarias se convierten en cientos de universidades en la pirámide educativa. Existe un proceso de selección. La población, la mayoría, es condenada a ocuparse de labores para las cuales el sistema educativo opera como una pirámide que poco a poco va excluyendo a la población del sistema educativo y reubicándolo en otra ruta en la que el desempleo lo obligue a ocuparse como dependiente de un negocio equis, una zapatería, un Oxxo, para el que no se requiere demasiada educación escolarizada. Por supuesto es la base de los gobiernos clasistas que crean un margen de necesidades sociales de los cuales ellos se convierten en mediadores. No puede ser, ya el mundo no se corresponde con esa visión.
Es necesario un proceso de renovación de la educación superior en México para eslabonarlo con el mundo de nuestros tiempos, los de la información, la tecnificación de la vida y la IA. Vivimos ante una nueva era y época que está definiendo tiempos, preocupaciones y ocupaciones históricas del mundo y de cada nación en particular. Es indispensable una reforma educativa universitaria profunda que apunte hacia la renovación de los saberes debido a que el mundo se encuentra en proceso de reconfiguración geopolítica que no había ocurrido desde hace 10 mil años. La educación primaria y secundaria, era indispensable para una nación de talleres preindustriales y artesanales. La universidad como existe ahora, como modelo, pertenece al mundo industrializador iniciada la mitad del siglo XX, la posguerra. En la época de la información se requiere universalizar la educación y contar con una sociedad crítica. Un nuevo proyecto de la educación superior y otro modelo universitario, dirigido a, en parte, socializar, universalizar y desélitizar la educación superior, reubicándola en el hogar, el barrio, la colonia, la unidad habitacional y así sucesivamente.
Un nuevo modelo de universidad con el propósito de crear saber e incursionar en los espacios en los que se genera sabe con el filo opresivo que el saber tiene. Es muy conocida la frase de las élites: “saber es poder” que en la época que vivimos se torna más que real. Hasta el momento ha sido occidente quien ha hegemonizado el saber y al dominar el saber controla el relato y la historia del mundo. Ese saber está siendo demolido por medio de nuevas narrativas que cuestionan la existencia del mundo de poderosos y débiles, el relato del amo y el esclavo. Se ha avanzado hacia constitución de ideas como aquella que establece (dicen los BRICS) que entre las naciones se deben establecer relaciones sin que ello implique el sometimiento o intervención de una nación (la más poderosa económica y políticamente hablando) a otra (que es más débil). Está bien. En la transición México de intentar ocupar ese vacío con un relato cuyo centro sea ocupado por los intereses de las naciones y los pueblos del sur. Tenemos tiempo.
Otra anomalía es la aparición de Eurasia como área emergente que poco a poco ocupa el lugar que económica, política y culturalmente tuvo occidente durante los últimos 500 años. Es un área de saber que debe atender al calor de la coyuntura histórica que vivimos. Por lo que se requiere saber específico y de largo plazo en torno a lo que ocurre: las macro transformaciones. Lo anterior, con el fin de que quien gobierna cuente con los instrumentos teóricos y prácticos que le generen certeza en cuánto a qué decisiones tomar a mediano y largo plazo. No es que el gobierno de Sheinbaum y su equipo carezca de saber. En general es sorprendente la firmeza, consistencia y el apego al pueblo en las decisiones que se toman. Pero dotar al saber de un conocimiento que va más allá de las responsabilidades administrativas temporales es vital para una nación.
Un estudiante que desee estudiar en la universidad debería simplemente llegar a la institución educativa donde desee estudiar, elegir la carrera, acudir al aula, sentarse en una butaca y recibir conocimientos. El trámite está en un segundo término.