Martes, 21 De Julio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Pantallas seguras: ¿protección o retroceso educativo?

Limitar el uso de metodologías pedagógicas retrasa la adquisición de competencias digitales críticas

Manuel Castilla Martínez

Licenciado en Sistemas Computacionales por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha encabezado el área de Soporte Técnico de la Dirección de Informática en su alma mater. Actualmente colabora como Desarrollador de Ambiente Virtuales en la Coordinación de Educación Virtual de la IBERO Puebla.

Lunes, Julio 20, 2026

Con la entrada en vigor, en el pasado mes de junio, de la “Ley de Pantallas Seguras” en la #CiudadDigital de Jalisco, se ha abierto un incipiente debate nacional. La norma prohíbe que menores de 14 años tengan cuentas en redes sociales y establece que entre los 14 y 18 años solo podrán usarlas bajo supervisión de padres o tutores.

Además, limita el uso de celulares en las aulas, salvo con fines pedagógicos, actuando como un mecanismo de prevención cognitiva. El argumento es contundente: proteger a niñas, niños y adolescentes de riesgos como el ciberacoso, la manipulación algorítmica y los efectos negativos en la salud mental.

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El gobierno federal prepara una iniciativa similar, la hora que termine el Mundial. La idea es que plataformas como TikTok, Meta, Snap etc, asuman responsabilidades más estrictas en la verificación de edad y en el control de contenidos. Se trata de garantizar entornos digitales más seguros, para quienes aún no tienen el desarrollo neuropsicológico suficiente para enfrentar los riesgos de la hiperconectividad.

Los defensores de la medida sostienen que es un asunto de salud pública. Diversos estudios muestran que el uso excesivo de redes afecta la atención, el sueño y la autoestima de los jóvenes. Limitar el acceso, dicen, no es censura, sino protección frente a corporaciones que priorizan sus ganancias sobre el bienestar de sus usuarios.

Sin embargo, el debate no puede quedarse solo en la política o en la salud pública. En el ámbito educativo, prohibir o restringir demasiado los dispositivos digitales en el aula puede traer consigo desventajas que hoy deben ser consideradas. En tiempo recientes los dispositivos son poderosas herramientas pedagógicas que permiten acceso inmediato a recursos interactivos, simuladores y plataformas de aprendizaje.

Excluirlos en la mayor parte de la clase, no sería la solución, crear nuevas metodologías pedagógicas para incluir su uso de manera natural en el aula, debería serlo y debería de ser una medida urgente para las autoridades de educación a nivel nacional crear las políticas y directivas para lograrlo al corto plazo.

Además, limitar su uso retrasa la adquisición de competencias digitales críticas como el manejo de información, la seguridad en línea y el pensamiento crítico frente a los algoritmos de las diferentes plataformas. Los jóvenes podrían egresar con menor preparación para enfrentar un mundo laboral y personal, que exige ya: fluidez tecnológica. La escuela, al prohibir pantallas, corre el riesgo de desconectarse de la realidad cotidiana y profesional, que está mediada por dispositivos.

También hay un componente de inclusión para estudiantes con necesidades especiales. Los dispositivos son herramientas de accesibilidad: lectores de pantalla, aplicaciones de apoyo cognitivo, traductores automáticos. Restringirlos puede excluir a quienes más los necesitan. Y finalmente, se pierde la oportunidad de educar en el uso responsable. El aula es el espacio ideal para enseñar hábitos digitales saludables, con la corresponsabilidad de los padres en el hogar: pausas, verificación de fuentes, seguridad en línea. Si se prohíben, los jóvenes aprenderán solos, sin guía, y reproducirán malos hábitos.

El reto, entonces, no es prohibir, sino educar. La regulación puede proteger, pero si se convierte en una política de exclusión tecnológica, corre el riesgo de dejar a los estudiantes menos preparados para la vida digital. La verdadera competencia digital no se logra apagando pantallas, sino enseñando a usarlas con criterio, ética y creatividad.

La discusión sobre limitar redes sociales no debería reducirse a un enfrentamiento entre prohibición y libertad. Se trata de construir un marco de responsabilidad compartida con los siguientes puntos:

  • El Estado debe establecer reglas claras y garantizar desde los centros educativos acceso seguro a internet con uso de filtros de contenidos.
  • Las familias deben acompañar a los menores en su vida digital.
  • Las escuelas junto con los padres de familia deben educar en competencias tecnológicas. 
  • Las empresas deben asumir su responsabilidad ética.
  • Solo así se podrá garantizar un entorno seguro sin sacrificar libertades fundamentales ni frenar el desarrollo educativo. (otra vez desde la humilde opinión de este servidor)

    EL gobierno de Jalisco ha puesto el tema sobre la mesa y próximamente el gobierno federal lo hará, ahora corresponde a la sociedad decidir si estas medidas serán un avance hacia una ciudadanía digital más protegida y consciente, o si se convertirán en un nuevo campo entre la educación innovadora contra el control estatal.

    El equilibrio es delicado, pero ineludible: el futuro de la educación digital de México depende de cómo resolvamos esta tensión en las aulas y fuera de ellas.

    Referencias
    DIF Jalisco. “Jalisco es referente nacional con nueva Ley de Pantallas Seguras”
    Telediaro: “Jalisco aprueba la Ley Pantallas Seguras para combatir los riesgos de la violencia digital”
    El informador “Puntos clave para entender la Ley de Pantallas Seguras en Jalisco”

     

     

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