La Sierra Madre Oriental y el Valle de Serdán se han convertido en importante enclave para actividades delictivas, en la conexión del Golfo de México al altiplano, pasando por la zona montañosa, y de éste a la frontera norte.
Cultivo y trasiego de drogas, tráfico de migrantes, asalto a trasporte de carga en la autopista Puebla-Orizaba-Veracruz, trata de personas y huachicoleo, se extienden por veredas, caminos intermunicipales y estatales en la cadena montañosa.
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Reportes del Ejército mexicano detectaron hace dos décadas amplias extensiones de cultivo de amapola en regiones serranas alejadas como Chichiquila y Quimixtlán, dominada por grupos armados.
La presencia de grupos delictivos con dominio territorial en la Sierra Madre va de Chichiquila, Quimixtlán, Chilchotla a la zona de las San Antonio Atzitzintla a las Cumbres de Maltrata, a Esperanza y Ciudad Serdán, en los límites con el estado de Veracruz.
En últimas fechas pobladores detectaron pistas de aterrizaje y movimiento de aeronaves en zonas del Parque Nacional Citlaltépetl.
Chalchicomula de Sesma es uno de los enclaves para las operaciones de grupos delictivos que se desplazan desde el estado vecino de Veracruz, a quienes se les atribuye el alto índice delictivo en la cabecera municipal, distrital y judicial de esa región.
Chalchicomula fue señalado durante la administración municipal del priista Juan Navarro, como el paraíso de tráfico de personas, principalmente migrantes de todas las nacionalidades, para trasladarlos en ferrocarril y vías carretera al norte del país en la frontera con Estados Unidos, con destino a Nueva York.
Durante muchos años esta zona es controlada por células delictivas de las escisiones de Los Zetas que tuvieron su mayor auge durante los respectivos gobiernos priistas de Fidel Herrera y Javier Duarte, y del morenista Cuitláhuac García.
En febrero de 2024 el gobierno de Cuitláhuac García relacionó a Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, como presunto responsable de la masacre de siete personas en el municipio de Acultzingo.
El Bukanas, quien fue policía en Veracruz, es señalado por tener vínculo con Los Zetas y ser un generador de violencia dedicado al robo de combustible y transporte y al tráfico de personas en la zona de las Altas Montañas, en el centro del estado de Veracruz, en la línea limítrofe con el estado de Puebla, de acuerdo información difundida en la entidad vecina.
En fechas recientes, El Bukanas evadió un operativo conjunto entre fuerzas policiales estatales y federales, junto con la Marina y el Ejército, es un escondite en el municipio serrano de Chignahuapan.
De acuerdo reportes policiales, este sujeto perseguido por la justicia, tiene un dominio completo del territorio de las cumbres de Acultzingo, Veracruz y las conexiones territoriales con la parte montañosa de acceso al municipio poblano de San Antonio Atzitzintla, donde desde 2017 instaló su centro de operaciones, sometiendo a su servicio a las autoridades municipales, en esa época, afiliadas al PRD (hoy Morena).
En este lugar fueron asesinados tres agentes ministeriales de la desaparecida Fiscalía de Secuestro y Delitos de Alto Impacto (FISDAI) en marzo de 2017, en presunta complicidad de las autoridades municipales con la banda de “Los Bukanas”.
En ese mes, resultado de un operativo, fueron detenidas 87 personas por las ejecuciones de los tres agentes de la Fiscalía, decomisaron 16 armas largas, 5 armas cortas, 3 granadas de fragmentación, uniformes tácticos, 4 mil 600 cartuchos útiles de armas largas, 30 vehículos utilizados para actividades ilícitas –como el robo de combustible- y seis tomas clandestinas.
A casi una década de esos hechos, resultado de la “estrategia” federal de los abrazos y no balazos, ese y otros grupos delictivos ampliaron sus actividades en otros municipios, incluidos los del Triángulo Rojo, pero con una expansión en municipios del Valle de Serdán.
La cadena montañosa de la Sierra Madre Oriental y su conexión con el Valle de Serdán es un vasto territorio controlado por ese tipo de grupos que cometen asaltos carreteros, al transporte de carga, el robo de hidrocarburos y las rutas para el trasiego de droga, del Golfo a las montañas en Veracruz, a la Sierra Madre y su conexión con el Valle de Serdán.
El control del poder político del distrito electoral y judicial de Ciudad Serdán, clave
Para los grupos delictivos que operan en la zona oriente del estado, en su conexión del Golfo con la zona montañosa y las rutas de la Sierra Madre con el Valle de Serdán, les favorece el vacío de poder por el desorden en la integración de concejos municipales.
Tener el control político de los municipios de ese distrito judicial con gobiernos municipales afines, se convirtió en una necesidad estratégica para la expansión de grupos delictivos.
Estos grupos ven la oportunidad con el estado de la actual anarquía en los municipios para acceder al control del poder absoluto en las elecciones municipales intermedias en el 2027 en los municipios donde tienen el control territorial.
El distrito electoral 14 y el judicial de Ciudad Serdán -la cabecera- incluye a los municipios como Aljojuca, Atzitzintla, Chalchicomula de Sesma, Chichiquila, Esperanza, Felipe Ángeles, Guadalupe Victoria, Lafragua, Mazapiltepec, Nopalucan, Quimixtlán, Rafael Lara Grajales, San Juan Atenco, San Nicolás Buenos Aires y Tlachichuca, Cañada Morelos y San Juan Atenco.
Es en esta región de donde fueron desplazados los alcaldes de Chalchicomula de Sesma, Tlachichuca y San Nicolás Buenos Aires, los hermanos Giovanni, Uruviel y Ramio González Vieyra, por presuntos delitos de los que fueron exonerados por la justicia federal, y personas cercanas a ellos lo atribuyeron a presuntas “razones políticas”.
¿Quién o quiénes están en la disputa de este vasto territorio limítrofe con el estado de Veracruz, y cuál es el interés de tener el control de estos gobiernos municipales? Son preguntas que se hacen los sanandreseños en las pláticas de café.
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