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OPINIÓN

Cuba, el antiguo “prostíbulo de América”

Querer someter a Cuba a través de políticas de hambre contra los habitantes de la isla, no es nuevo

Rafael Alfaro Izarraraz

Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.

Domingo, Febrero 22, 2026

La historia de los narcoimperios, es decir, aquellas naciones que utilizaron y usan la droga y sus derivados como el lavado de dinero, los casinos de apuestas, la prostitución, la violencia y generan un mercado de armas para conquistar naciones y someter a los pueblos (una técnica de poder poco estudiada desde la perspectiva imperial), nació con evidencias empíricas durante el siglo XIX.

Toda esa historia está vinculada a un suceso conocido como la Guerra del Opio en donde Inglaterra utilizó esa droga con la conciencia de que el opio serviría para embrutecer al pueblo chino y mantener un dominio sobre esa nación. Algo que los chinos no olvidan y los mexicanos y pueblos latinoamericanos no deberíamos olvidar jamás, no solo por la historia china sino por la propia, actual.

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En “nuestro hemisferio” pero que “pertenece a EU desde 1823”, la arrogancia de Estados Unidos con respecto al mundo que lo ha llevado a convertirse en una nación a la que se le quiere por conveniencia, según palabras del actual primer ministro canadiense, Mark Carney, no es nueva.

Cuba llevó a cabo una revolución en contra del gobierno de Fulgencio Batista que gobernó desde 1953 a 1958 (con respecto al cual existe una especie de amnesia de la prensa derechista), ese sí, un dictador como otros muchos que había en Latinoamérica y el Caribe. Cuba fue guardando las diferencias con respecto a tiempos y actores de nuestros tiempos, algo parecido a una isla en algunos aspectos de las que creó Epstein hace algunos años en el Caribe. Cuba fue el burdel de EE. UU., lo que para cualquier nación y sus pueblos era considerado como indigno que la miraran de esa manera: como una “garito”.

La Cuba de Fulgencio Batista que llegó al poder mediante un golpe de Estado ejecutado en 1952 en contra del gobierno de Carlos P. Socarrás que había sido elegido bien por el pueblo cubano con el val del mismo Fulgencio. Batista acabó con todo, el congreso, la Constitución cubana e instaló una dictadura, con el respaldo de Estados Unidos, por supuesto porque todo se llevaba a cabo en su “patio trasero”.

Con su gobierno, el de Batista, la isla se convirtió en lo que ahora hubiera sido el sueño de Epstein y de los gobernantes estadounidenses fundadores del narcoimperio petrolero y tecnológico que actualmente es Estados Unidos. La isla, específicamente La Habana, fue el lugar en donde las mafias estadounidenses vinculadas al gobierno de Batista (y antes) se dieron vuelo instalando centros de apuestas como ya había ocurrido en Las Vegas, previamente, y por supuesto dio origen al lavado de dinero.

La prohibición de la venta de alcohol en Estados Unidos que inició en 1919-1920 y que concluyó en 1933, fomentó que Cuba, por su cercanía con el vecino del norte, se convirtiera en un lugar propicio para el tráfico de alcohol que se exportaba a EE. UU. Pero no solo fue eso, en 1924 aparte del tráfico de alcohol, ron principalmente, se sumó el trasiego de narcóticos y de inmigrantes ilegales al país del norte.

La ley se derogó como se ha señalado. Se quedaron las normas que prohíben la venta ilegal de drogas como, en ese entonces, como la morfina, heroína, opio y cocaína. Como es del conocimiento público, naciones latinoamericanas como Colombia, Bolivia, Perú y otras más, entre ellas ahora México, jugaron el mismo papel que Cuba con respecto a la venta ilegal de alcohol (ver Eduardo Sáenz, La conexión cubana. En línea existe un resumen de la obra y base de este texto).

Batista había sido presidente, previo al golpe, de 1940 a 1944. Como militar y político jugó con posturas que lo hacían ver como un político progresista ante los ojos del pueblo como poner fin a enmiendas (como la Platt) que otorgaban “permiso” al gobierno estadounidense de invadir la isla en el momento en que ellos lo consideraran pertinente o la reforma que legalizó al Partido Comunista.

En fondo las mafias estadounidenses se apoderaron poco a poco de la isla con inversiones en un tipo de “economía subterránea o subrepticia” en aquel entonces, pero que era vista por todos y ahora es ofertada como paraísos de “apuestas” donde se “ganan fortunas” que se han extendido a todo el mundo.

A tal grado que, según el periódico El Clarín, ahí se llevó a cabo la cumbre capos criminales de aquellos tiempos: Capone, Lucky Luciano, Vito Genovese, Santo Trafficante (así es su identificación de la nota), Albert Anastasia, Frank Costelo. Es decir, como si fuera una reunión de capos mexicanos, colombianos, ecuatorianos, bolivianos, pero sin los que realmente los mandan.

En 1950 se creó una comisión en Estados Unidos para investigar el crimen organizado a iniciativa de un senador por Tennessee, Estes Kefauver. Todo indica que en aquel tiempo había más seriedad que ahora en Estados Unidos para el combate al narcotráfico. Lo que hoy equivale a delincuencia organizada, sus integrantes del bajo mundo no del alto huyeron de EE. UU. y se trasladaron a Cuba que fue convertida en centro de operaciones con inversiones en la industria hotelera y del turismo que, en parte, era una manera de ocultar el juego, la droga, el lavado de dinero y la prostitución, que era realmente lo que dejaba ganancias a los grupos delictivos. Bueno, el turismo también obviamente, pero era una pantalla en última instancia. Antes de la revolución se otorgaban apoyos a las inversiones y hasta se crearon bancos para fomentar el financiamiento. Se les financiaba con el 50 por ciento de las inversiones a extranjeros y nacionales.

Auténticos narcogobiernos, incluidos inversionistas judíos mafiosos como Lansky (dueños del hotel El Riviera) operaban antes de la revolución hasta que el pueblo dijo basta. Dice el autor de la obra que no había relación, pero pues vistas las cosas hacia el pasado, parece obvio que sí.

Dice Saénz que ante la emisión del Narcotics Control Act, emitida en 1956, que los mafiosos se reúnen para “separarse” del tráfico de drogas. Unos aparentemente abandonaron la jugada y otros continuaron mediante conexiones con bandas sicilianas y francesas. Estos últimos son los antiguos traficantes de droga cuya actividad fue heredada a mafias que ahora controlan la distribución de fentanilo que el gobierno de Estados Unidos “no detecta” su presencia por ningún lado.

Algunos, como dice Petro, deben ser los políticos y élites europeas (como la monarquía inglesa) los que fueron parte del negocio de Epstein. No se debe descartar al mismo Marco Rubio, secretario de Estado, cuya familia tuvo nexos con el tráfico de drogas. El odio que guarda a los líderes cubanos y al gobierno de Cuba no mira el pasado “glorioso” de la Cuba convertida en el “Prostíbulo de América”.

También en la historia de Cuba transformada en prostíbulo está un momento en el que la producción de azúcar llevó a migrantes a la isla, sobre todo migrantes de mafias chinas que llegaron a traficar con opio como negocio. Saénz cita a conexiones que prevalecieron durante los primeros cincuenta años del siglo XX. México, Medio Oriente, Países Andinos y Francia. Marsella, el puerto, dice, servía como conexión para traer la cocaína y la heroína de Turquía a la isla y luego llevadas a Estados Unidos y Canadá.

Parece que los franceses, de origen corso, traficaban por Camagüey y eran dueños de centros nocturnos en La Habana. Es un tiempo en el que todavía en algunas naciones se utilizaban hasta las mulas para transportar droga por tierra. Todavía en este tiempo Colombia no aparece como referencia del tráfico de drogas. Ocurre a partir de la guerra civil colombiana. Saénz, menciona a Perú, Argentina, Chile y Bolivia.

Cuando inicia la revolución cubana con Fidel Castro, Estados Unidos, su narrativa, la del prostíbulo se transformó en una amenaza. Las drogas en Cuba representan un peligro para su seguridad y además eran comunistas. Querer someter a Cuba a través de imponer políticas de hambre contra los habitantes de la isla no es nuevo una vez que ya el prostíbulo no les gustó.

En la década de los años cincuenta y sesenta, durante el Gobierno de Dwight Eisenhower, que gobernó Estados Unidos como presidente de 1953 a 1961 pues ganó las elecciones en dos ocasiones, estableció la estrategia de lastimar al pueblo cubano con políticas de hambre para socavar el poder del gobierno en Cuba imponiendo un bloque comercial con la isla. Se castiga al país que comercie con el gobierno cubano. Hoy amenaza con lanzar misiles a quien lleve petróleo al pueblo cubano, vendido, por cierto.  

Apoyo al pueblo cubano.

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