Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Otra venganza genial?

No hay un diagnóstico serio de nuestro sistema electoral que nos permita ver lo que no funciona

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Lunes, Febrero 9, 2026

La posible reforma electoral tiene muchos matices y una cuestión central: la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE).

Siempre es bueno citar a los clásicos, y es el turno de Gerardo Fernández Noroña, que se ha vuelto un símbolo del actual grupo en el poder. Comentó hace unos meses que la reforma al Poder Judicial que dio lugar a la elección por voto universal de diversos integrantes del mismo fue “una venganza genial” del entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Más artículos del autor

En el contexto las cosas eran claras. Dicha reforma nunca estuvo en las propuestas de Morena y sus gobiernos. Se dio después de que la Suprema Corte detuvo varios intentos de reforma del presidente morenista, porque no cumplían con los requisitos del proceso legislativo.

Es claro que desde la elección presidencial de 2006 López Obrador han rechazado al entonces IFE ahora INE. La mayoría de sus seguidores cree con la fe del carbonero que en esa elección se le hizo fraude al tabasqueño. Consideran a la autoridad electoral culpable o cómplice. Y de ahí la frase, hoy posible consigna: “Al diablo con sus instituciones”.

Los datos son elocuentes, y hay que recordarlos: desde 1940 hasta 1994 se realizaron, con puntualidad única en América Latina, quince elecciones presidenciales en México. Con una peculiaridad: siempre ganó el grupo que ya tenía el poder.

En 1996 el gobierno dejó de organizar las elecciones al darle autonomía a la institución encargada de organizar la elección, el Instituto Federal Electoral. Desde entonces se han realizado cinco elecciones presidenciales, con tres alternancias. El “índice” de alternancia presidencial pasó del 0 al 60 por ciento. La explicación es evidente: la institución electoral es autónoma.

¿Para qué componer lo que no está descompuesto? No hay un diagnóstico serio de nuestro sistema electoral que nos permita ver lo que no está funcionando, y por tanto la necesidad de arreglarlo.

Al menos que lo que se quiera es regresar al sistema anterior (¿cuántos morenistas tienen un ADN priista?) para que el mismo grupo mantenga el poder por décadas.

Una venganza genial, contra la democracia, y la posibilidad de alternancia.

Vistas: 774
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs