Durante siglos, la relación entre humanos y caballos ha sido fundamental para el desarrollo de las sociedades humanas. Tradicionalmente, esta interacción se ha explicado a partir de señales visuales y auditivas como son los gestos, posturas corporales, o el tono de la voz.
Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista PLOS ONE muestra una vía adicional, silenciosa e invisible, mediante la cual los humanos transmiten información emocional a los caballos: el olor corporal.
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El estudio realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores franceses, exploró si los olores humanos asociados al miedo o la alegría son capaces de modificar el comportamiento y la fisiología de los caballos.
Para generar los estímulos olfativos, los investigadores recolectaron sudor de las axilas obtenido con un apósito de algodón después de ver videos de escenas de terror o de alegría con videos humorísticos.
El estudio incluyó a 43 yeguas adultas, todas acostumbradas al manejo humano, a las cuales se les colocó un apósito frente a las fosas nasales mediante un bozal especial que no interfería con la respiración.
Los resultados muestran que las yeguas tienen conductas de evasión hacia los humanos, inquietud y les aumenta la frecuencia cardíaca cuando se les ponen apósitos con olor de las personas que observaron videos terroríficos. De manera importante lo opuesto pasó cuando olieron apósitos de las personas que vieron videos alegres.
Esto muestra que existe un contagio emocional entre ambas especies. El contagio emocional se define como la transmisión de un estado emocional de un individuo a otro, sin necesidad de comunicación consciente.
Así que es cierto que si uno quiere montar a un caballo hay que tomar en cuenta que le está transmitiendo sus emociones por sus olores, independientemente del temperamento del caballo. ¡Fascinante!