Sábado, 6 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Así llegó el declive de Estados Unidos

EE. UU. debe entender que la era de Occidente y sus políticas de explotación han terminado

Rafael Alfaro Izarraraz

Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.

Domingo, Diciembre 28, 2025

Existe una élite en el mundo (no necesariamente homogénea), que toma decisiones en torno no del destino necesariamente de la humanidad porque el mundo está determinado su futuro por factores históricos y multiestratégicos, pero que sí opera con respecto a la elaboración de estrategias acerca de cómo eludir las dificultades que se le presentan en el mundo y que pueden afectar sus intereses.

Este es el caso de las élites occidentales durante la posguerra que se pueden seguir puntualmente y que ordenaron el mundo de acuerdo a sus intereses, roto finalmente por otros actores que se fortalecieron como resultado de esas medidas.

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Ubiquémonos en la posguerra y las dos potencias que resultaron ganadoras pero confrontadas entre sí. La ex URSS tenía como respaldo el haber destruido a las fuerzas fascistas y el representar a una nación que había eliminado al capitalismo dentro de sus fronteras. Occidente reaccionó.

Fue a tal grado la inversión que las élites tuvieron que hacer para evitar que el “virus” del comunismo contaminara a sus pueblos que por poco cavan su propia tumba. Para mostrar que era mejor el capitalismo se invirtió en salud, educación, salarios, empleo, entre otros factores. La clase obrera de los países europeos elevaron sus ingresos a un nivel que les dio para contar con casa, auto, refrigerador, vacaciones y la adquisición de una membresía en un club exclusivo.

Aunque no les quedó de otra, la tasa de ganancia con el que la clase capitalista mide su éxito o fracaso se vino abajo por querer quedar bien con los pueblos principalmente en las naciones ricas, aunque de alguna manera salpicó a otras naciones periféricas cuyos pueblos recibieron beneficios como ocurrió en México. No lo soportó la élite, aunque tuvo que aguantar hasta un punto en el que su propia subsistencia fue puesta en riesgo.

Llegó el momento en que decidió despojarse del rostro de “benefactor” social y de lanzar una ofensiva por su propia “vida”. Lo hizo con una estrategia que tomó en consideración su contexto histórico, social y político. Nada que significara algún tipo de guiño hacia Rusia.

Trasladaron sus fábricas a un país que estaba enemistado con Rusia que era China. Las caras públicas de las políticas en EU fueron Nixon y Kissinger que facilitaron el traslado de fábricas hacia Asia o para llamarlo de otra manera, fueron los operadores de las élites estadounidenses y a las que siguieron luego europeos, japoneses, entre otros. En China encontraron bajos salarios, una clase obrera sin derechos laborales supeditada al Estado chino, campesinos que migraron a las grandes ciudades por millones supeditados a un bajo nivel de subsistencia.

Esto ya no se encontraba en EE. UU. ni en Europa porque el Estado benefactor había cambiado las condiciones de vida de la población y sus pueblos no estaban dispuestos a renunciar al nivel de vida alcanzado como lo demostraron.

Rusia y China estaban enfrentados entre sí, en parte debido a que los líderes de la ex Unión Soviética quisieron imponerles lineamientos políticos, eso fue de fondo. El gobierno chino aceptó la propuesta de EE. UU. sacrificando a su propio pueblo a cambio de recibir en su territorio las plantas de producción que ellos no lograron con sus proyectos de industrialización.

Por supuesto que al interior del Partido Comunista Chino hubo ajuste de cuentas entre sus propias élites: Mao fue enviado al museo. La explotación en las primeras décadas fue brutal en China. La migración de los campesinos chinos a las grandes ciudades encontró un lugar para vivir en los subterráneos de algunas ciudades que habían sido construidos en caso de algún ataque de Occidente.

La élite occidental no estaba renunciando a su hegemonía, por lo menos así lo pensó en un inicio. La verdad desde el punto de vista geopolítica fue una gran jugada el llevar la industria a China. Tendría una alianza con China, lo que debilitaría a la Unión Soviética como efectivamente ocurrió. La alianza chinoestadounidense tuvo un impacto geopolítico devastador para la Unión Soviética.

De entrada, la URSS se quedó sola frente al enemigo de la posguerra: Estados Unidos. La URSS que había perdido el impulso interno original de la revolución con la aniquilación de su élite revolucionaria una vez que Stalin llegó al poder y que utilizaba a los movimientos políticos fuera de sus fronteras de acuerdo a sus intereses, finalmente colapsó.

Ante la caída de la URSS, la industria militar de EU necesitaba un enemigo con el fin de sostener la industria de la guerra. Lo encontró en la narrativa del narcotráfico. No inventó el narcotráfico, aunque en Chicago surgió una potente narrativa y cultura que nos ha salpicado hasta ahora.

La industria militar de Estados Unidos encontró en los grupos de narcotraficantes un mercado para vender sus armas una vez que los elevó al rango de una amenaza a su seguridad y la seguridad hemisférica.  Y las naciones que se veían debilitadas por el narcotráfico se constituyeron en el otro mercado de la industria armamentística estadounidense. Un conflicto entre narcos y gobiernos locales les abría la puerta a Estados Unidos para intervenir de manera abierta o soterrada. Hasta llegaron a diseñar programas como el Rápido y Furioso para armar a grupos criminales en México.

En el mismo contexto, la élite occidental tenía una cuenta pendiente con sus propios pueblos que se habían fortalecido y creído que, efectivamente, el capitalismo era mejor que el comunismo, pues lo sentían en sus propias vidas. Los pueblos de las potencias occidentales no entendieron su mundo y en esa incomprensión es que todavía viven las consecuencias.

Con Thatcher y Reagan las élites occidentales inician el ajuste de cuentas dirigida a sus propios pueblos que consistió en reducir progresivamente los beneficios obtenidos durante la posguerra. A esa política se le llamó globalización y neoliberalismo. A las naciones se les disciplinó mediante la banca mundial con préstamos leoninos los obligarían a recortar los beneficios otorgados a sus pueblos. Mediante el neoliberalismo llevarían a la clase industrial al poder al reposicionar al mercado en lugar del Estado.

El Estado en EE. UU. encontró una forma de subsidiarse aprovechando la posición privilegiada que le otorgó la posguerra: en 1973 el dólar se convirtió en la moneda que serviría como medio para el intercambio comercial, sustituyendo al oro que había ocupado ese lugar. Las naciones árabes petroleras, particularmente, Arabia Saudita, acordó con el gobierno de Estados Unidos que el dólar se utilizara en las transacciones petroleras y que los petrodólares se invirtieran en EE. UU. mediante inversión en la banca.

Los dólares los imprimen en ese país y cada nación que desea dólares debe acudir de alguna manera a su gobierno, quien pone dólares en el mercado y paga los mejores intereses para quien los obtiene y así logra financiar sus gastos.

Pensaron en Occidente seguir liderando el mundo mediante la idea de controlar el desarrollo de la tecnología y las finanzas mundiales. La revolución tecnológica ocurrida en las últimas décadas en casi todos los ámbitos que van desde la biotecnología, el hardware, satelites, las redes sociales, pero sobre todo de la Inteligencia Artificial, le ha dado un vuelco al mundo.

Los intelectuales occidentales inventaron una narrativa que modificaba la visión tradicional que se había tenido desde el siglo XVIII en torno a la existencia de una sociedad capitalista. Que el capitalismo había dado lugar a una nueva sociedad llamada postcapitalismo, postindustrial, entre otros conceptos: total, el capitalismo había llegado a su fin y su materialización era la sociedad estadounidense.

Si el capitalismo ha cambiado en su forma, pero no en su estructural central. La tasa de ganancia sigue siendo la tasa de ganancia. Y para defender al capitalismo se recurrió a todo tipo de malas artes. En algunas regiones la respuesta de las élites contra los pueblos fue brutal como ocurrió en el Cono Sur, en donde a los pueblos se les impuso un modelo militar que aplicó una política de exterminio de los oponentes políticos. Fue un genocidio político humanitario.

Las élites chinas como soviéticas atrapadas en sus propios intereses que le otorgaron los privilegios burocráticos abandonaron a sus seguidores y pueblos a sus propias fuerzas y fueron brutalmente aniquilados como ocurrió en Bolivia con la muerte del Che Guevara y el sacrificio de Salvador Allende, en Chile. Fue detenido el ascenso de las guerrillas en Centroamérica con recursos provenientes de la droga.  

La estrategia de la élite estadounidense, vistos hechos retrospectivamente, tiene claroscuros bajo una tendencia inevitable que es el derrumbamiento de los Estados Unidos como potencia única. China, aprovechó el impulso industrializado para desarrollar su propia estrategia.

En cincuenta años se ha convertido en una potencia al mismo nivel de Estados Unidos, pero con tendencia a superar a los estadounidenses. Rusia logró recuperarse y convertirse en una potencia militar. Japón y Europa, han perdido el lugar privilegiado que tuvieron en el pasado. Tecnológicamente, China supera a EU. Militarmente, Rusia supera a Estados Unidos.

Irán ha cambiado el equilibrio de fuerzas en la península arábiga, con respecto sobre todo a Israel como guardián de los intereses de EE.UU. Financieramente, China y los BRICS tienen su propio banco. El dólar ha perdido terreno frente al yuan, inclusive Arabia Saudita comercia petróleo en yuanes. Estados Unidos tiene una deuda de 36 billones billones de dólares, impagable. La guerra ucraniana fue el punto de inflexión: Occidente ya no manda. Venezuela, será él punto de inflexión del poder latinoamericano.

Occidente tiene una carencia de liderazgo. Sus líderes están enfermos. Estados Unidos debe entender que la era de Occidente y sus políticas de explotación de los pueblos ha terminado. En Venezuela va a recibir una lección que le hace falta.

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