La denominada enfermedad del vómito invernal es un término que se popularizó desde mediados del siglo XX para referirse a un cuadro clínico caracterizado por náuseas intensas, vómito súbito, diarrea acuosa, cólicos gastrointestinales, con sensación de fatiga y dolor de cabeza.
Esta enfermedad ocurre con mayor frecuencia durante los meses fríos. Aunque diversos agentes virales pueden producir gastroenteritis aguda, hoy se reconoce al norovirus como el causante predominante, responsable de una elevada proporción de brotes en instituciones escolares, hospitales, cruceros, hogares de ancianos y guarderías.
Más artículos del autor
El norovirus se transmite fundamentalmente por vía fecal-oral, ya sea a través del agua o alimentos contaminados, es el contacto directo con una persona infectada o por superficies contaminadas.
Una característica crítica es que para desencadenar la infección se requieren menos de veinte partículas virales y pueden persistir en las superficies durante periodos prolongados e incluso resistir desinfectantes comunes como lo es el Lysol, por lo que se debe usar hipoclorito de sodio como el Cloralex.
Además, sobrevive en alimentos refrigerados o congelados, lo que contribuye a su asociación con brotes vinculados a mariscos, vegetales frescos y manipulaciones inadecuadas en la preparación de alimentos.
Es importante destacar que un individuo infectado puede seguir eliminando partículas virales por las heces hasta dos semanas después de que se curan, esto favorece la transmisión silenciosa dentro de hogares, escuelas o instituciones de larga estancia.
Por esta razón, es fundamental lavarse las manos con agua y jabón, ya que el gel antibacterial no los mata y si usted tiene diarrea acuda al médico para hacerse una prueba en la materia fecal para saber si tiene el virus y tomar las medidas pertinentes.