La idea no es hacer una línea del tiempo ni mucho menos escribir una historia larga de lo que caracteriza a este género musical. El objetivo es mostrar una reflexión de cómo la música se renueva en el gusto de la gente, los estilos cambian y se agregan nuevos instrumentos, así como diversas estrofas, frases, versos literarios.
La sociedad actual se adapta a nuevos contextos, los cuales van vinculados a cuestiones sociales, culturales, incluso económicas. De tal manera, enfocarnos en el poder musical del corrido permitirá darnos una noción más profunda de las mentalidades contemporáneas, los estilos y creencias de los pueblos.
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Comenzaremos por acercarnos a un contexto histórico. El corrido mexicano, fenómeno musical que data del siglo XIX hasta la actualidad, al ser un medio de expresión en la tradición oral se concibe como algo complejo y multiforme, “complejo” por su dinámica y volatilidad, al transmitirse de memoria y de forma cantada; esto le convierte en algo cambiante y adaptable a diferentes escenarios y circunstancias. “Multiforme” porque aglutina una serie de elementos donde incluye diferentes mensajes, posturas, modos musicales y regionales específicos.
Yolanda Moreno, musicóloga mexicana cataloga al corrido revolucionario en tres periodos principales, el primero destaca desde la independencia hasta los inicios del gobierno de Porfirio Díaz, el segundo abarca principios de la dictadura hasta el inicio de la Revolución y el tercero va desde esa fecha hasta la actualidad.
Para un mejor análisis, sin estancarnos en la clasificación mencionada, agregamos lo señalado por Vicente Mendoza al agrupar a los corridos revolucionarios en temas de relevancia para el movimiento, agraristas, relacionado a la problemática agrícola, guerra cristera, de fusilamientos, bandoleros, carcelarios, raptos, persecuciones, asesinatos, maldiciones, tragedias personales y entre otros.
En la época revolucionaria los corridos servían como un atractivo y como elemento de motivación para los soldados después de las batallas o de jornadas largas, generaban identidad y permitían diferenciarse del otro en la lucha. También se caracterizaron como una forma de expresión, divulgación y comunicación del pueblo ante la lucha armada y la injusticia que se percibía, los corridos de esta temporalidad narraban aventuras de Villa, Emiliano Zapata y demás personajes, tal como se muestra en lo siguiente:
Ya vino Francisco Villa,
a quitarles lo pantera,
ya vino Francisco Villa,
a devolver la frontera.
María del Carmen Garza plantea que el corrido se puede integrar en dos grandes grupos: los narrativos y los discursivos. Los corridos narrativos se dividen a su vez en corridos tragedia y corridos crónica, mientras que los discursivos en corridos crítica y corridos sermón.
Durante el periodo revolucionario en México surgieron varios corridos siendo uno de los más populares el de la “Adelita”, o los que se adaptaron al contexto, como el de la “Cucaracha”.
En los años posteriores a la Revolución los corridos se fueron popularizando, tomando fuerza en las regiones del norte de México y el sur de Estados Unidos. El tiempo y la historia marcaron la forma de hacer música, de componer canciones, estructurar nuevos corridos que reflejarán el contexto de la realidad. Justo como sucede actualmente, de escuchar corridos revolucionarios que impregnaban las hazañas y situaciones de diversos personajes.
Como parte de la cultura y enfoque global, estilos urbanos denotan una perspectiva renovada, mezcla de sonidos entre hip hop, rap y trap para representar al corrido tumbado.
Perteneciente al género del regional mexicano, el corrido tumbado es lo más escuchado; se considera que el pionero fue el cantante Natanael Cano, quien abrió camino a este estilo en el año de 2019, aunque su auge empieza en el 2023, con una pieza en específica “Ella baila sola” de Peso Pluma y Eslabón Armado, que fue la canción más escuchada en México y Estados Unidos reproducida en diversas plataformas.
De aquí sobresale que varios cantantes se sumaran para crear este tipo de canciones, representando lo llamativo ante el gusto del público, principalmente los jóvenes.
Las características musicales de estos corridos engloban el uso de la guitarra texana (de cuerdas de acero), con requintos derivados del rock, el bajo, sexto, bajo quinto, contrabajo, el acordeón, la tuba y el trombón, arreglos musicales que muestran la evolución de este género, y a su vez manifiestan la realidad inmediata.
Sin embargo, ha recibido muchas críticas, por hacer apología de la cultura del narco y la violencia. Sin promover valores, se centra en el dinero, los goces de bienes materiales, además de considerar a la mujer como objeto sexual, especialmente por su aspecto físico.
Las letras de las canciones y lo atractivo del sonido de los instrumentos, ha conllevado a posicionar al corrido tumbado en lo más escuchado del regional mexicano, generando un impacto en México, Estados Unidos, y algunas partes de Latinoamérica; lo que manifiesta el gusto del público por géneros musicales atrevidos e incluso explícitos, donde se derrocha lo material, el exceso, y lo exuberante.
Para unos esto no es música ni cantantes quienes crean las melodías, en cambio detona estilos cambiantes, una forma distinta de percibir la realidad, mostrando escenarios sociales y culturales de nuestro país.
Referencias
BBC News Mundo. (2023). El origen de los corridos tumbados mexicanos
Bruno Bartra. (2024). El año del corrido tumbado. Letras libres
Betancourt Mauricio (2024). Mitología y vigencia del corrido de la Revolución Mexicana. Universidad Abierta y a Distancia de México (UNADM).
Lira-Hernández, Alberto. (2013). El corrido mexicano: un fenómeno histórico-social y literario, Universidad Autónoma del Estado de México, pp.29-43
Ortiz Melissa. El origen de los corridos y su importancia en la Revolución Mexicana. El sol de Sinaloa.