Si los rumores sobre Museos Puebla son ciertos, Alejandro Armenta vuelve a decepcionarnos.
¿Qué es eso designar, una vez más, a una total y absoluta desconocida y, por ende, desconocedora del verdadero quehacer cultural de Puebla, particularmente de los museos y sus cuitas? ¿Acaso no le ha bastado con lo hecho a la secretaría del ramo?
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¿Quién es Cecilia Márquez Reyes? ¿Cuál es su formación académica en materia cultural? ¿Cuál su experiencia comprobable? ¿De dónde salió?
Y no dudo que podría darse el caso de que la elegida para Museos fuera una erudita cultural con maneras de ermitaña, pero, lo cierto es que, hasta el momento no es posible encontrar en ninguna de las redes sociales local, estatal, federal o internacional, algún rastro o pista o señal de una envidiable y sólida formación en la materia; y, eso de inexistir en la web es más que inverosímil en la actualidad si en verdad eres y has hecho algo con tu vida.
Pero, repito, podría ser que ella fuera una de esas personas total y absolutamente celosas de su privacidad laboral e intimidad profesional —cosa más que respetable y admirable— y, por lo tanto, carecer por completo de interacción en el ciberespacio (como es mi caso pues no tengo Facebook ni X [antes Twitter] ni Instagram), pero, en la actualidad del siglo XXI hasta los fantasmas, irremediablemente dejan huellas; cuantimás los humanos, sobre todo, en el camino académico; pero, en ese campo, tampoco hay nada sobre ella, o más bien sí, pero un tanto confuso.
Esto es porque en el Registro Nacional de Profesiones sólo existe una inscripción relacionada en el nombre con nuestra supuesta funcionaria: Alma Cecilia Márquez Reyes, Licenciada en Nutrición por el Instituto Universitario Tamaulipas, con cédula profesional número: 9990387 otorgada en el 2016.
¿Será que esta Alma Cecilia tamaulipeca, es nuestra Cecilia poblana actual? Si no es así, persistirá la duda sobre las credenciales culturales que avalarían a la presunta directora de Museos Puebla.
Ahora bien, si Alma Cecilia, Tamps., es la misma que Cecilia, Pue., el misterio se ha resuelto, pero mostrando lo indefendible y alarmante designación de una Nutrióloga al frente de la OPD de museos, que, entre otros retos, presenta y obliga a la conducción, planeación, conservación y desarrollo de más de 21 recintos museísticos estatales; además del ejercicio juicioso, incorruptible y provechoso para Puebla de un presupuesto 2026 (o sea, dineros de todos nosotros) de más de ¡150 millones de pesos!
Pero, si por algún extraño sortilegio, la Cecilia tamaulipeca no es la Cecilia poblana, la desfachatez cultural de este gobierno ha rebasado los límites del decoro y las buenas maneras, porque, lo único que hoy parece ser cierto, es que, la Ceci poblana es pariente de un Glockner.
Sí, de uno de esos que son más conocidos por apellidarse como el Auditorio de la Facultad de Medicina de la BUAP, que por sus aportaciones culturales gubernativas en Puebla.
Y eso nos sorraja en plena cara —one more time— todo el incomprensible menosprecio cultural de Alejandro Armenta hacia nosotros, pero que sin duda nos lo hemos ganado a pulso por permanecer agachados y silenciosos ante sus ninguneos culturales, ensoberbecidos desplantes y amañados seudo triunfos en materia cultural. Garlitos y artimañas culturales estas de las cuales, si he de ser justo, no tiene responsabilidad la Glockner.
Al menos, no todavía.