En México, desde hace años, el arte se convirtió en un privilegio y no en un derecho. El teatro, que nació del pueblo y para el pueblo, hoy parece estar reservado para las élites y para quienes pueden pagarlo.
Según datos recientes, menos de la mitad de los mexicanos han podido asistir a un evento cultural en los últimos doce meses, y eso refleja el abandono en el que el arte ha quedado por parte del gobierno.
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La cultura y el teatro fueron reducidos a un entretenimiento vacío, a espectáculos superficiales, comerciales y sin objetivos educativos. Pero existen esfuerzos reales, sólidos y organizados, que siguen trabajando con el pueblo, formando artistas verdaderos y llevando cultura a donde el Estado no llega.
Por eso hoy quiero hablarles del XXIV Encuentro Nacional de Teatro 2025, que el Movimiento Antorchista realizará los días 28, 29 y 30 de noviembre en Tecomatlán, Puebla. Un evento que presentará más de 35 puestas en escena con la participación de más de 900 actores de todo el país, en un recinto construido y sostenido por el propio pueblo organizado.
Y esto hay que decirlo con claridad: aquí no hay dinero del gobierno, ni patrocinios privados, ni fines comerciales. Aquí hay trabajo cultural de décadas, realizado por colonos, por estudiantes, por obreros, por maestros, que desde hace muchos años han encontrado en el teatro una herramienta para despertar la conciencia del pueblo mexicano.
Quien ha asistido a los Encuentros Nacionales de Teatro sabe muy bien que ahí no se presenta teatro chatarra, ni comedias de moda, ni obras vacías diseñadas para vender boletos. Se presentan tragedias y comedias clásicas, obras que educan, que cuestionan, que muestran la realidad y que forman políticamente a quien las ve.
Obras que requieren estudio, esfuerzo, disciplina y compromiso. Las ensayan jóvenes que estudian, padres y madres de familia que trabajan, obreros que se levantan de madrugada y estudiantes que aprenden textos completos en sus ratos libres. Ese es el verdadero valor de este encuentro.
Y yo lo he dicho antes: cuando una madre de familia puede subirse a un escenario, cuando un trabajador puede interpretar a un personaje clásico, cuando un niño de una colonia popular puede ver una puesta en escena de calidad sin pagar un solo peso, estamos hablando de un verdadero avance cultural para el país.
Porque un pueblo que piensa, que reflexiona, que discute y que entiende su realidad, es un pueblo que puede transformarla. Y eso es lo que el Movimiento Antorchista busca con este encuentro: que el arte se convierta en una herramienta de lucha, en un rayo de luz que rompa la oscuridad cultural que el sistema capitalista nos ha impuesto.
Invito a todos los mexicanos que puedan, a que asistan a este gran evento gratuito. Y a quienes no puedan ir, les pido que lo difundan, que lo compartan y que apoyen estos esfuerzos, porque la cultura no se defiende sola. Nos vemos este 28, 29 y 30 de noviembre en Tecomatlán, Puebla, en el majestuoso y colosal Teatro “Aquiles Córdova Morán”. ¡Los esperamos!