Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los crímenes de una élite en un mundo descompuesto

Estados Unidos y su prensa venden la idea de que Epstein y sus crímenes son un mal de sistema

Juan Manuel Celis Aguirre

Es líder del Movimiento Antorchista en Puebla, cuya membresía suma a 300 mil poblanos. Es ingeniero de profesión, líder social durante 50 años, fue diputado federal y es un gran promotor del arte y, sobre todo, de la música. Es un excelente guitarrista y pianista.

Martes, Febrero 24, 2026

Se ha intensificado una campaña que, en la prensa y en las redes sociales, se conoce como los “Archivos Epstein” en los que aparecen los nombres de políticos de alto rango de varios países y multimillonarios, relacionados por participar en los crímenes que organizaba el señor Jeffrey Epstein, catalogado como un espía al servicio del gobierno israelí.

Jeffrey Epstein nació en Nueva York, en 1953, y murió en su celda en 2019. Fue un magnate financiero a quien se le acusa de ser un pedófilo, violador en serie, canibalismo y traficante de personas, crímenes a los que invitaba a políticos y empresarios de todo el mundo.

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Epstein fue detenido en 2006 luego de ser denunciado por menores de edad en Florida. En 2008 logró un acuerdo y evitó cargos federales, cumplió una condena mínima y aseguró la impunidad para sus posibles cómplices. En 2019 fue detenido una vez más por tráfico sexual, pero más tarde fue encontrado colgado en su celda antes del juicio. Parecía que ahí se cerraba el caso Epstein y todos sus secuaces respiraban aliviados.

Pero desde hace tiempo se han comenzado a revelar los “Archivos Epstein” o la famosa “lista de clientes de Jeffrey Epstein”, que incluyen 6 millones de documentos, imágenes y videos, en poder del FBI en los que aparecen los clientes cometiendo esos crímenes.

Estados Unidos y su prensa le venden al mundo la idea de que Epstein y sus crímenes son un mal de sistema que no tiene relación con la civilidad y humanidad que ellos pregonan de dientes para afuera. Pero todo mundo que analice un poco el problema se da cuenta de que Epstein y sus clientes —como los presidentes gringos Bill Clinton y Donald Trump— son parte de ese sistema de podredumbre que alcanza su máxima expresión en los niveles más altos de la política y el dinero.

Epstein no es un caso aislado del crimen en el sistema capitalista. Epstein es la síntesis de lo que el sistema capitalista nos vende como la libertad de hacer todo lo que uno quiera, aunque ese libertinaje viole la ley y atenten contra la   de otras personas.

A Epstein se le ha catalogado con un criminal en serie. Y eso es cierto, según los documentos que se han publicitado. Pero también el presidente de Estados Unidos, Donald Trump —que era gran amigo de Epstein y uno de sus clientes— también es un criminal de alto rango, que con sus medidas y decisiones asesina a decenas de miles de personas en países pobres.

Los últimos ejemplos de esto son el bloqueo petrolero a Cuba, que somete a la isla a más privaciones no sólo de combustible, sino de energía eléctrica para la vida diaria y para los hospitales y para la producción de mercancías.

Otro ejemplo de este año fue el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con las órdenes que ahora le impone al país. Y uno más es la entrega de armas y el apoyo total a Israel, cuyo presidente y cuyo ejército, está cometiendo un genocidio en Palestina, asesinando a niños, jóvenes, adultos y ancianos, con sus bombardeos.

Un artículo que leí recientemente dice:

La narrativa dominante insiste en presentar a Epstein como una anomalía. Es una lectura cómoda y falsa. Epstein no fue un error del sistema: fue un producto funcional de él. Su poder no residía sólo en su fortuna, sino en su posición dentro de una red que conecta capital financiero, élites políticas, universidades, fundaciones filantrópicas y aparatos judiciales. No operaba a pesar del poder; operaba gracias a él. (…) Desde una perspectiva de clase, el caso es ejemplar. La justicia actúa con lógica dual: rigor punitivo para los de abajo, indulgencia estratégica para los de arriba, incluso ante los crímenes más depravados y horrendos. El acuerdo de 2008, la lentitud posterior y la ausencia de un juicio que expusiera la red de protección no fueron casualidad; fueron decisiones coherentes con un sistema jurídico diseñado para no dañar a quienes son dueños del capital. La muerte de Epstein aseguró que esa red no fuera examinada públicamente”.

Son varios los mexicanos que, hasta ahora, aparecen en la lista de Epstein. Según la prensa nacional son los siguientes: Ricardo Salinas de TV Azteca, Emilio Azcárraga Jean de Televisa, el exdiplomático Andrés Roemer, el empresario Carlos Slim, el empresario  Alejandro Junco de la Vega y muchos otros.

La prensa mundial y las redes sociales nos han vendido los “Archivos Epstein” como parte de un espectáculo, para que nos olvidemos de otros graves problemas que enfrenta el mundo: guerras contra países pobres, invasiones del imperio para saquear ciudades, pobreza sin límites entre el 99 por ciento de la población, explotación en el trabajo asalariado, robo descarado de la plusvalía que genera la fuerza de trabajo de los ciudadanos de todo el mundo, hambre en villas y ciudades, así como cero inversión a la educación, mientras que una élite de empresarios millonarios, multimillonarios y sus empleados los políticos gozan de impunidad para hacer y deshacer a su antojo.

Para acabar con esto, los pueblos del mundo deben unirse, organizarse, educarse y salir a luchar para tomar el poder. Esa es la única salida para acabar con los Epsteins y con la desigualdad que reina en el mundo.

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